Cansados de golpear las puertas del municipio capitalino, los skaters tucumanos buscaron nuevos destinatarios para sus requerimientos de una pista pública. Y llegaron a Yerba Buena donde, según afirman, sí les han reconocido la necesidad de incentivar ese deporte de corte netamente urbano y que se perfila como una nueva disciplina olímpica para Tokio 2020. Fiel a su estilo, el intendente de la “Ciudad Jardín”, Mariano Campero, promete, sin pelos en la lengua: “a la pista la vamos a hacer. Donde sea la vamos a hacer, es un hecho”, y habla de unos $500.000 de inversión. Los muchachos festejan el discurso del joven intendente, pero después de tantos años de promesas esperan que el sueño de la pista propia se haga realidad para recién pensar en los brindis.

Y si se tratara de una carrera, se puede decir que Tafí Viejo va tomando la delantera. El intendente Javier Noguera le confirmó ayer a LA GACETA que en poco tiempo comenzarán la obra para construir lo que sería la primera pista pública profesional de la provincia. “La haremos en una de las plazas de Lomas de Tafí, en un trabajo conjunto con el Instituto de la Vivienda. Estamos en los detalles finales del proyecto y muy cerca de dar inicio a la obra, que tendrá una inversión de $ 500.000. Queremos posicionar a Lomas como uno de los puntos del circuito del skate profesional en el país”, anunció. Contó además que será una plaza con equipamiento urbano y otras prestaciones para los vecinos del megabarrio taficeño.

“Lloren chicos, lloren”

El domingo de la semana pasada la Asociación Tucumana de Skate, que nació en las plazas de San Miguel de Tucumán, plantó su primera bandera en la calle de acceso al centro comercial Open Plaza, en Yerba Buena. Se integraron skaters de ese municipio, de la capital y también del interior: tres patinadores de Simoca se sumaron a la causa. “Lloren chicos, lloren. Lloren y pidan un skate park”, agitaba en el micrófono Gustavo Durán, presidente de la Asociación.

“La idea ha sido que los vecinos de Yerba Buena se familiaricen con esta actividad y también que vean que no se necesitan grandísimos espacios ni enormes inversiones para hacer una pista pública. Sí es necesario que tanto el diseño como la ejecución y la dirección de obra de una eventual pista sean encarados por gente que sepa lo que está haciendo. Y eso es justamente lo que no ha pasada hasta el momento en Tucumán”, reclamó Durán.

Intentos fallidos

El primer intento de proveer una pista pública de skateboarding fue hace cuatro años. La Municipalidad capitalina, tras la insistencia de los deportistas y los reclamos de los vecinos que veían invadidas las plazas, construyó la primer pista en la plazoleta Nicolás Levalle, en Mate de Luna al 3.000. El entusiasmo duró nada: al poco tiempo las patinetas abandonaron el lugar porque no estaban dadas las condiciones para practicar su deporte.

La segunda intentona fue en Yerba Buena, en 2014. En el camino que une las dos rotondas del pie del cerro (la de avenida Perón y la de la Aconquija), entre los árboles, la Municipalidad improvisó otra pista que nadie usó. “Creo que una sola vez en la vida he visto un chico con un skate por aquí”, le dijo a LA GACETA, entre risas, un vecino que suele caminar por la zona.

“En ambos casos la historia fue la misma: estuvo a cargo de gente que no tenía idea lo que estaba haciendo. Ni de los materiales, ni de los obstáculos ni de las dimensiones necesarias para una pista. Lo que más nos entusiasma de las conversaciones con los municipios de Yerba Buena y Tafí Viejo es que están dispuestos a contratar a Martín Pibotto, un arquitecto que hizo más de 80 pistas en el país y con quien tenemos mucho contacto ya”, destacó Durán, hoy convertido en un dirigente de la causa skateboarding.

En estos momentos, los chicos que quieren tomarse más en serio el deporte, tienen como única alternativa -más allá de las plazas- el Complejo Avellaneda, donde arman semanalmente una pista desmontable. “En las plazas hay cada vez más tolerancia de los policías y los placeros, pero hay un reclamo de los vecinos y es entendible, porque puede haber accidentes, choques entre la gente y los skaters. Por eso es necesario hacer una pista”, remarcó, por su lado, Juan José Sacco, miembro de la Asociación.

Inclusión

“Más allá de que estamos dispuestos a apoyar todo lo que sea deporte, este en particular nos entusiasma porque tiene un costado muy fuerte de inclusión social: lo puede practicar cualquiera, simplemente con su tabla, sin importar su condición socioeconómica”, destacó Priscila Álvarez, directora de Deportes de Yerba Buena. Opinó sobre el lugar secundario que a veces ocupa esta actividad: “creo que mucha gente no lo considera un deporte, aún cuando esté a punto de convertirse en olímpico. Otros lo niegan porque lo consideran de riesgo, pero no lo es más que otras actividades deportivas”.

En el punto de la inclusión también se focaliza Campero: “chicos que por diversos motivos no encajan en los deportes tradicionales encuentran un lugar en el skate. La Asociación consiguió rescatar muchos chicos en situaciones vulnerables y les dio el espacio para salir adelante. Nosotros vamos a hacer la pista, eso es seguro, pero queremos que ellos sigan profundizando su accionar en esta cuestión social del deporte”, exhortó el intendente.

A un paso de ser olímpico

El Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 propuso en septiembre pasado incluir en su programa el béisbol y el sóftbol, el karate, el surf, el skateboard y la escalada. La decisión será anunciada por el Comité Olímpico Internacional cerca de agosto, antes de los Juegos de Río 2016.
 
Algunos números

Entre 400 y 500
skateboardistas son los que tiene registrados la Asociación de Skate. La cifra podría duplicarse contando el interior, informó Durán.

$20
paga cada patinador en el complejo Avellaneda por día de práctica. Lo hacen todos los domingos, de 17 a 21.