ENSAYO
LEER POESÍA
ALICIA GENOVESE
(Fondo de Cultura - Buenos Aires)

Hay tiempos en los que la felicidad es esquiva para con el lector. Aunque pasamos la mirada y los dedos ansiosos por los estantes no logramos dar con el libro indicado. Entonces aparece un libro como el de Alicia Genovese y nos ofrece alguna alegría, no tanto por las respuestas que elabora (cualquier lector de poesía sabe de antemano que la única tierra verdaderamente segura, si hablamos de poesía, es la incertidumbre), sino más bien por las preguntas que encamina.

Los nueve ensayos que reúne el volumen se agrupan en dos partes pero, de algún modo, son todos pedacitos de mapas que se superponen sobre el mapa original: ¿cómo leer un poema? La pregunta aparece insistentemente y resuena en el lector. "Fuera de la linealidad significativa, hay muchas maneras de mirar un poema". Intuimos que los ensayos persiguen algo que se escapa constantemente, pero los seguimos en su recorrido intentando ordenar el caos y mantener a raya lo escurridizo, lo efímero, lo conjetural de un arte como la poesía que, si bien está hecho de palabras, al mismo tiempo corrompe el lenguaje para amplificarlo.

Genovese nos propone un recorrido por lo intratable de la poesía; por su resistencia misteriosa ligada a la idea de lo "inactual" (que tiene que ver con las dificultades que la poesía le ofrece al lector como género pero también con su inexplicable capacidad de subsistir con buena salud aún en los tiempos posmodernos que corren); por diversos poetas y poéticas asociadas de un modo u otro a lo grave y a lo leve. Las voces de Amelia Biagioni, Susana Thénon, Juan L. Ortiz, Leónidas Laborghini, Hugo Padeletti, Osvaldo Bossi y Andi Nachon (entre otros) aparecen y desaparecen para sostener el discurso de Genovese.

Para quien las deseara hay también precisiones sobre el tono, el ritmo y la métrica pero quizás lo que más importe sean otras cosas. Aciertos como la imagen del "lector detenido" que como Hansel y Gretel va dejando pistas para encontrar el camino de regreso a casa. "El poema, en la economía verbal que le es propia, no ofrece a menudo más que unas escasas palabras, como un nudo contenido o una hebra ondulante que barre y atrae sentidos" nos advierte la autora luego de comprobar que la poesía rehúye todo intento de clasificación taxativa; y nos ofrece (una vez más) esa semisombra donde seguir leyendo.

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