SALTA (Enviado especial, Juan José Domínguez).- Todos los indicios dan cuenta de que el 10 de diciembre Cristina Fernández de Kirchner, así como Carlos Menem en 1995, se pondrá ella misma la banda presidencial por un nuevo mandato de cuatro años. Y -aunque es muy poco probable- el opositor con más chances de quebrar esa tendencia es Ricardo Alfonsín, quien, de acceder a la primera magistratura, conduciría un gobierno de transición y de cambios económicos tan solo graduales. Es el diagnóstico que efectuó el analista político Sergio Berensztein, en el Precoloquio NOA del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), realizado en Salta.

“No tenemos datos contundentes respecto de si habrá o no segunda vuelta”, dijo el especialista durante su disertación, en el Centro de Convenciones salteño.

El fortalecimiento del liderazgo presidencial tiene que ver con cosas que hizo Cristina a partir de la muerte de Néstor Kirchner”, sostuvo, y al respecto apuntó a la creación del Ministerio de Seguridad, que implicó, a su criterio, tomar en serio el reclamo de la ciudadanía combatir la inseguridad; al constante estímulo al consumo y a la debilidad y fragmentación del Acuerdo Cívico y Social (AcyS).

"Sacaron los dos tercios de los votos y vencieron al kirchnerismo. Ya probaron que juntos ganaban. La pregunta entonces es, ¿por qué se dividieron?”, planteó Berensztein al auditorio.

Con respecto al sindicalismo, sostuvo que el ciclo de Hugo Moyano al frente de la CGT está agotado y que el Gobierno nacional, en la selección de los candidatos a cargos electivos del 23 de octubre, ha dado una señal de fortaleza. “Ha neutralizado el poder de lobby de la CGT. Penalizó a disidentes. Dio la señal de que no tolerará disidencias. Y hoy ya no hay lugar para el debate. Como está definido el contexto político, el Congreso simplemente levanta la mano. Cristina quiere ganar a su manera y gobernar a su manera”, aseveró. 


Berensztein, sin embargo, planteó sus dudas respecto de la performance electoral de la mandataria en la Ciudad de Buenos Aires y en las provincias de Santa Fe y Córdoba.“Mauricio Macri va a ratificar en segunda vuelta su liderazgo. En Santa Fe, (el socialista Antonio) Bonfatti es el mejor posicionado de cara a las elecciones de gobernador y está subiendo muy aceleradamente Miguel del Sel (PRO). Y en Córdoba el kirchnerismo no tiene candidatos”, reseñó. Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires son los distritos electorales más importantes, después de la provincia de Buenos Aires.Con respecto a Ricardo Alfonsín, aseveró que es el opositor que puede forjar una alianza electoral más ecuménica. “(Eduardo) Duhalde tiene un perfil muy peronista y (Hermes) Binner armó una propuesta interesante, pero a los tres días perdió un socio importante: Pino Solanas. Perdió credibilidad. (Elisa) Carrió y (Alberto) Rodríguez Saá están un escalón más abajo”, evaluó.

Dijo que Cristina Fernández hoy aparece con una reducción de tres o cuatro puntos en la imagen, pero que esta sigue estando por encima de los 50 puntos.

“Antes de la muerte de Néstor Kirchner, Cristina Fernández no era una alternativa. Pero hoy tiene un piso de un 42% de gente que probablemente la votaría, un número muy superior al del resto de los candidatos”, indicó.;

Berensztein vaticinó que un posible nuevo gobierno de Cristina tendrá un perfil aún mucho más presidencialista. “Seguramente, intentará una reforma de la Constitución”, opinó.

Impacto negativo
Respecto de los casos de corrupción, el consultor político aseveró que hay dos tipos de impacto de los escándalos: el moderado y reversible y el no reversible. “Un ejemplo de este último tipo, por ejemplo, es el de la Banelco. Pero hoy, cuando uno analiza esa configuración, da la sensación de que el caso en el que está involucrado Schoklender no modifica nada. Quienes confían en el gobierno dicen que se trata de una confabulación. Quienes no, acrecientan esa imagen negativa. La corrupción en la Argentina es tolerada; la sociedad cree que es parte de la política”, dijo. LA GACETA©