“El aprendizaje está atrás de la motivación que logramos con los adolescentes”

“El aprendizaje está atrás de la motivación que logramos con los adolescentes”

La especialista de educación de Unicef Argentina explica los beneficios del modelo PlaNEA aplicado en escuelas secundarias estatales de Tucumán desde 2018. Según dice, los resultados ofrecen razones para el entusiasmo.

El gran desafío es que la escuela secundaria tenga sentido. PlaNEA, Nueva Escuela para Adolescentes, aparece como una forma de conseguir ese objetivo tan a contramano de la realidad. Cora Steinberg, diseñadora del modelo y especialista en educación de Unicef Argentina, asegura que la ilusionan los frutos recogidos en cuatro años de implementación de PlaNEA en Tucumán. La base de su entusiasmo es el entusiasmo percibido en aulas y establecimientos públicos. “El aprendizaje está atrás de la motivación que logramos con los adolescentes”, explica Steinberg durante una entrevista remota.

El camino de reforma recorrido por Unicef, el Ministerio de Educación que encabeza Juan Pablo Lichtmajer y los establecimientos PlaNEA está descripto en una compilación de ensayos a cargo de Steinberg que fue publicada en 2022 con el título “Viaje a la transformación de la escuela secundaria. Hoja de ruta para implementar los cambios que necesita la educación de los y las adolescentes”. Según la compiladora, este “viaje” ha sido muy rico y productivo. “Los chicos no sólo deben estar en la escuela, sino que deben aprender en ella”, observa.

En la concepción de PlaNEA, el conocimiento se construye, no se entrega construido. Esta iniciativa de Unicef brinda apoyo a los gobiernos en el desarrollo de las políticas que garanticen el cumplimiento efectivo del derecho a la educación. “Unicef viene enfocando mucho su trabajo desde hace varios períodos en el acceso y la finalización del nivel secundario. En nuestro país, la educación secundaria es obligatoria desde 2006. Es un reto enorme profundizar ese proceso porque el mundo requiere más capacidades y mayores niveles de apropiación de saberes básicos para que los chicos y chicas puedan diseñar sus proyectos de vida, ejercer una ciudadanía plena e ingresar al mundo del trabajo”, refiere Steinberg.

Según su artífice, PlaNEA nació para, en función de la evidencia científica y de la información disponible, generar un modelo de educación secundaria de calidad e inclusiva donde sus destinatarios principales tengan más y mejores oportunidades de aprendizaje en el aula mediante el cambio de la enseñanza, de la evaluación, de los contenidos y de la organización de la docencia; desarrollen competencias para su presente y su futuro, además de habilidades para las Matemáticas y la Lengua, como la alfabetización digital, el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo, la empatía y el respeto a la diversidad, y vayan a escuelas que se constituyan en un ámbito de bienestar y de desarrollo integral. Este paradigma debutó en Tucumán en 2018; hoy una de cada tres escuelas secundarias públicas de la provincia ya lo aplican y este año saldrán sus primeros egresados. Además, Steinberg y Unicef están contribuyendo a la implementación de PlaNEA en Chaco y en Córdoba.

-¿Qué datos la llevaron a idear este programa?

-Los datos muestran que hubo un avance relevante en cuanto a lograr la escolarización de los adolescentes. Casi más del 90% de ellos están en la escuela secundaria. Sin embargo, los datos demuestran que hay un desafío inmenso en la finalización de los estudios, especialmente para quienes provienen de hogares con recursos escasos. Uno de cada dos logra terminar la escuela a los 18 años. Esto es serio, y habla de oportunidades muy desiguales para completar la educación básica y obligatoria. Por otro lado, desalientan mucho los resultados del aprendizaje. En la Argentina hace años se hacen distintos operativos de evaluación y los hallazgos exponen déficits serios, sobre todo entre los chicos que logran llegar al último año de la secundaria, en cuanto a la apropiación de los saberes fundamentales: el conocimiento de la lectoescritura, como la comprensión de un texto complejo, y de las Matemáticas. Son los pilares que cualquier empresa o espacio de trabajo pide a los egresados de la secundaria.

-¿Por qué se deja de cursar la secundaria?

-Las investigaciones dicen que más del 35% de los chicos mayores de 15 años que abandonan señalaron que lo hicieron porque la escuela no es para ellos, porque no les interesa y porque no es su lugar, cuando la escuela obligatoria debería ser el lugar de todos e interesar a todos para que todos se lleven un conjunto de saberes esenciales para la vida. Es decir, al lado de ese otro grupo que abandona por problemáticas socioeconómicas o dificultades vinculadas a embarazos tempranos, se empieza a destacar un sector importante de chicos y de chicas que dejan por factores escolares.

-¿Qué se hizo para revertir ese fenómeno?

-A finales del siglo XX hubo intentos de romper con la inercia del modelo tradicional de escuela secundaria donde la propuesta es una currícula de 12 o 13 materias llevadas adelante por profesores con su disciplina específica, y con un trabajo organizado frente a los alumnos. Esos profesores no tienen un tiempo en la escuela para trabajar en la planificación y en el diseño de prácticas de enseñanza que respondan a las necesidades de enseñanza y de aprendizaje del mundo de hoy. A partir de unas resoluciones y reglas de 2009 se lograron distintos acuerdos en cómo producir una transformación del modelo pedagógico tradicional.

-¿En qué consisten esos consensos?

-Pensar la integración de las disciplinas en áreas; en otras formas de trabajo docente y en la concentración horaria; en la reformulación del régimen académico de la escuela secundaria para asegurar que los chicos tengan trayectorias significativas basadas en el logro de aprendizaje y no en la nota promediada de la primera prueba del año con las sucesivas de cada materia… Se trata de cursos de acción variados fundados en las experiencias internacional, regional y provinciales. Después de elaborar una investigación, Unicef se propone en 2017 acompañar a Tucumán en la profundización de un camino que había iniciado con las llamadas Escuelas de Nuevo Formato, que en ese momento eran 16. Desde 2022 hay 80 escuelas PlaNEA en la provincia que representan más del 30% del total de secundarias estatales. Y ahora el Ministerio de Educación nos cuenta que quiere expandir el modelo a otras 60.

-Las escuelas PlaNEA enseñan Matemáticas con, por ejemplo, trucos de magia. ¿Puede explicar en qué consiste ese abordaje?

-Es un enfoque de la enseñanza y del aprendizaje basado en proyectos con más de 100 años de antigüedad. No es el llamado “trabajo práctico”, sino procesos muy pensados con especialistas y docentes que, sobre el curriculum anual obligatorio, hacen una selección de los temas centrales. Cómo hacer magia con las Matemáticas propone actividades individuales y grupales donde los chicos son una parte muy activa en el descubrimiento de que no hay magia, sino álgebra. Este proyecto es una especie de hit: sorprende a los chicos que los profesores los convoquen desde un lugar lúdico a pensar la asignatura. En el mediano plazo, el propio sistema debe generar sus proyectos con esta metodología, y con la meta de construir procesos de enseñanza y de aprendizaje genuinos, donde los chicos tengan ganas de participar y sean protagonistas. Todos los proyectos terminan con un producto tangible, por ejemplo, una feria de magia, y empiezan con una pregunta. Este mecanismo se hace en Matemáticas; Lengua y Literatura; Ciencias Sociales (Historia y Geografía); Ciencias Naturales (Biología, Química y Física) y Tecnología (conocimientos de programación y alfabetización digital). Además, tenemos un taller llamado “Aprender a Aprender” que consolida el oficio del estudiante.

-¿Qué beneficios ofrece esta forma de encarar la educación?

-Los proyectos presentan la ventaja de que suman e incluyen a las diferentes maneras de aprender: PlaNEA propone una multiplicidad de caminos para la adquisición de un saber fundamental. Y recogemos permanentemente que PlaNEA logra la participación de todos los chicos. Algo muy consistente es la motivación: se consigue la intervención del que ya participaba antes, y, también, del que se sentaba en el fondo y no lo hacía. Sabemos que, atrás de la motivación, está el aprendizaje. Encontramos que los chicos preguntan por qué se termina la clase. ¿Qué es lo que pasa? Son clases vivas, donde todos están haciendo algún aporte para el trabajo conjunto. En ese caos organizado, se logra sostener la atención aún de los que venían más atrasados.

-¿Cómo sostiene este discurso esperanzado en un momento de ánimos tan caídos para la educación en la Argentina?

-Soy entusiasta porque veo que hay una disposición de los profesores y de las profesoras para hacer y dar sentido a la escuela secundaria. Hay un concurso de muchos que quieren trabajar en la formación de los adolescentes y construir una escuela que asegure el derecho a la educación. PlaNEA es un ejemplo de eso porque se trata de un programa que diseñamos con el aporte de un gran número de especialistas a sabiendas de que no existe una solución única. Los casos que lograron avances significativos acometieron reformas sistémicas. Es un conjunto de distintas piezas parecido a un reloj donde todas deben encajar. Nosotros vemos estos procesos de cambio en las aulas, aunque no es soplar y hacer botellas: esto necesita continuidad.

-En un escenario de crisis, lo peor que puede acontecer, además, es no intentar nada distinto.

-No hay plan “b”: la escuela, como está, sabemos los resultados que da. Ese es un dato. Este sistema llegó a un límite y necesita transformarse. Hoy la discusión es qué va a pasar con el ChatGPT en la escuela. Eso va a pasar ahora, en 2023. Estoy convencida de que debemos hacer grandes esfuerzos para que la transformación que se viene discutiendo hace años se lleve a la práctica y se acelere. Además, hay que hacerlo de manera masiva: para todo el sistema educativo. No es fácil porque también encontramos cierto conservadurismo, por ejemplo, en la discusión sobre la repitencia. Cuando se trata de generar otros modelos de evaluación, aparecen voces que los ponen en duda.

-Pero pasar de curso no significa necesariamente haber aprendido.

-Totalmente. De hecho, hay muchísimas investigaciones locales e internacionales que muestran que aquellos chicos que repiten no siempre logran mejoras en sus notas, sino, por el contrario, a algunos incluso les va mal en materias que habían aprobado. Con PlaNEA lo que queremos es volver la mirada sobre el aprendizaje. Es una política pública que, si bien fue propuesta por las autoridades, se construye con los profesores y equipos directivos de las escuelas de Tucumán. Se trata de una herramienta muy potente que, como decíamos antes, se aparta de la solución mágica y apunta al sistema.

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