La inédita historia de Horacio Guarany y Abel Pintos en Tucumán

La inédita historia de Horacio Guarany y Abel Pintos en Tucumán

En 2015, el reconocido músico le pidió a la leyenda del folclore si podía comer con él. Horacio no dudó y le contestó: "¿vos me pedís permiso? Si sos el número uno".

La inédita historia de Horacio Guarany y Abel Pintos en Tucumán
13 Enero 2017
Una de las personas que mejor conoció a Horacio Guarany en Tucumán fue el empresario Gonzalo Urueña, quien desde hace años realiza el festival de folclore Athaualpa, en Central Córdoba. 
En una entrevista que le hizo LA GACETA al empresario en 2015, en la cual contó varias historias inéditas detrás de escena de Atahualpa, la que más llamó la atención fue la vez que Abel Pintos, hoy por hoy el artista más convocante del folclore, le pidió a Horacio Guarany si podía comer con él en Tucumán.
Urueña -espectador privilegiado de varias charlas e intercambios en las carpas de los músicos- dijo en aquella oportunidad que estaba Guarany comiendo y se le acercó Abel Pintos para preguntarle si podían compartir mesa. ‘¿Vos me pedís permiso? Si sos el número uno’, le respondió Horacio. 
Abel le dijo que no era así y le contó que cuando era chico le pedía a su mamá que lo llevara a ver los shows del maestro en su ciudad natal. Luego ambos recordaron cómo una de esas veces, cuando Abel tenía 12 años, había subido al escenario y cantado a dúo.
Los cinco postres de Horacio Guaraní 
Tan importante como el inmenso escenario que se arma en Central Córdoba es, para los artistas, el comedor que los recibe desde que se abren las puertas del club. Allí los esperan mesas servidas para más de 200 personas y, sobre ellas, platos suculentos. 
“A todos, desde el más nuevo de los músicos hasta el más consagrado, servimos lo mismo: asado, pollo, tamales y empanadas. Unos pocos son vegetarianos así que para ellos está previsto un menú especial. En general, la bebida que más sale es el fernet con Coca, aunque Horacio Guarany y el Chaqueño Palavecino prefieren vino, por ejemplo. También hay choperas para quienes quieran cerveza”, contó en 2015 Rubén Urueña, presidente del club, que precisa que por noche se consumen unos 150 kilos de carne y tres cajones de pollos. 
“Los mozos trabajan hace tanto tiempo en el club que ya conocen los gustos de los cantantes. Saben, por ejemplo, que a Guarany no le gusta comer antes de actuar, pero que después de su show pedirá un bife casi crudo y cinco postres. El comedor es el ámbito donde los artistas se encuentran y conversan, algo que no pueden hacer en casi ningún festival, por eso normalmente se quedan hasta las 4 o 5. Las puertas se cierran cuando sube el último de ellos a cantar”.

El reconocido cantante Horacio Guarany murió a los 91 años de un paro cardiorrespiratorio en Luján, este viernes 13 de enero. Construyó una importante carrera artística y era uno de los referentes del folclore argentino. Una de las personas que mejor conoció al músico en Tucumán fue el empresario Gonzalo Urueña, encargado desde hace años de realizar el festival Athaualpa, en Central Córdoba. 

En una entrevista que le hizo LA GACETA a Urueña en agosto de 2015 -en la cual contó varias historias inéditas detrás de escena- la que más llamó la atención fue la vez que Abel Pintos, hoy por hoy el artista más convocante del folclore, le pidió a Guarany si podía comer con él en Tucumán.

Urueña -espectador privilegiado de varias charlas e intercambios en las carpas de los músicos- dijo en aquella oportunidad que estaba Guarany comiendo y se le acercó Abel para preguntarle si podían compartir mesa. ‘¿Vos me pedís permiso? Si sos el número uno’, le respondió Horacio. 

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Abel le dijo que no era así y le contó que cuando era chico le pedía a su mamá que lo llevara a ver los shows del maestro en su ciudad natal. Luego ambos recordaron cómo una de esas veces, cuando Abel tenía 12 años, había subido al escenario y cantado a dúo.

Los cinco postres de Horacio Guarany

Tan importante como el inmenso escenario que se arma en Central Córdoba es, para los artistas, el comedor que los recibe desde que se abren las puertas del club. Allí los esperan mesas servidas para más de 200 personas y, sobre ellas, platos suculentos. 

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“A todos, desde el más nuevo de los músicos hasta el más consagrado, servimos lo mismo: asado, pollo, tamales y empanadas. Unos pocos son vegetarianos así que para ellos está previsto un menú especial. En general, la bebida que más sale es el fernet con Coca, aunque Horacio Guarany y el Chaqueño Palavecino prefieren vino, por ejemplo. También hay choperas para quienes quieran cerveza”, contó en 2015 Rubén Urueña, presidente del club, que precisa que por noche se consumen unos 150 kilos de carne y tres cajones de pollos. 

“Los mozos trabajan hace tanto tiempo en el club que ya conocen los gustos de los cantantes. Saben, por ejemplo, que a Guarany no le gusta comer antes de actuar, pero que después de su show pedirá un bife casi crudo y cinco postres. El comedor es el ámbito donde los artistas se encuentran y conversan, algo que no pueden hacer en casi ningún festival, por eso normalmente se quedan hasta las 4 o 5. Las puertas se cierran cuando sube el último de ellos a cantar”.

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