La programación del fin de semana pugilístico expone la triste realidad de los pesos pesados argentinos. La categoría reina, orgullo para nuestro boxeo desde que
Luis Ángel Firpo arrojó del ring a
Jack Dempsey el 14 de septiembre de 1923, soporta una crisis interminable. Mientras proliferan figuras de proyección internacional, con
"Maravilla" Martínez,
Lucas Mathysse y
El "Chino" Maidana a la cabeza, entre los pesos completos el panorama es sencillamente lamentablemente. Veamos.
Esta noche, en el club Talleres de Remedios de Escalada (Buenos Aires),
Fabio "La Mole" Moli defenderá el título argentino ante el neuquino
Matías Vidondo. Moli, taquillero personaje de cabotaje que pasó vergüenza cuando enfrentó a adversarios calificados, tiene 44 años. Su rival ya cumplió 36 y no hay en su foja (15-1-1, 14 KO) nada para destacar. Al contrario; el único compromiso en serio (contra el brasileño
Irineu Beato Costa Jr.) lo perdió por fuera de combate. Vidondo figura segundo en el ranking de la división.
Mañana a las 23, con televisación de TyC Sports, será el turno de
Marcelo Domínguez (tercero en el escalafón de la FAB) contra
Héctor Ávila. Domínguez fue un bravísimo campeón crucero del Consejo Mundial de Boxeo. Su época de gloria se remonta a la década del 90. Retornó hace unos meses al cuadrilátero, con 43 años y al cabo de siete temporadas de inactividad. De Ávila -38 años, récord de 22-14-1, 14 KO- poco y nada puede decirse.
Para subrayar este panorama consignemos que a la cabeza del ranking se mantiene otro paquete en lides internacionales como
Gonzalo Basile (39 años) y que en el listado aparecen el cordobés/tucumano
Sebastián Ceballos y hasta ¡
Manuel Pucheta!
Si la idea es concretar un nuevo duelo Moli-Domínguez por la corona argentina la pregunta es: ¿a quién puede interesarle? Ya pelearon tres veces, siempre con victorias del ex campeón mundial.
Hubo un tiempo en el que los pesos pesados representaban la flor y nata del boxeo nacional. Nadie pudo batir en el Luna Park la convocatoria del choque
Bonavena-Goyo Peralta. Qué mal estamos.