Resumen para apurados
- La Fórmula 1 realiza este fin de semana el Gran Premio de EE.UU. en Austin, uniendo carreras, recitales y gastronomía para ofrecer una experiencia integral a miles de fanáticos.
- Desde 2012, el Circuito de las Américas integró la identidad de Austin, reconocida por su histórica escena musical y su gastronomía texana, expandiendo la F1 a las calles urbanas.
- La propuesta consolida la estrategia de la F1 de fusionar deporte y entretenimiento global, mientras Austin preserva su impronta cultural e impulsa su turismo internacional.
En Austin, Texas, la música aparece incluso fuera de los escenarios. En las vidrieras de Sixth Street se exhiben vinilos y recuerdos de artistas, mientras que en South Congress las tiendas vintage conviven con negocios de botas cowboy y restaurantes especializados en barbecue. A su alrededor, los nuevos rascacielos dan cuenta del crecimiento de una ciudad que conserva sus tradiciones sureñas y que, al mismo tiempo, se convirtió en uno de los centros tecnológicos de Estados Unidos.
Este fin de semana, Austin volvió a ser protagonista del calendario internacional con el Gran Premio de Fórmula 1. Desde el jueves, el Circuit of the Americas recibe a miles de aficionados con una programación que combina automovilismo, conciertos, gastronomía texana y actividades culturales. Una propuesta que aprovecha la personalidad de una ciudad acostumbrada a organizar grandes festivales.
La historia detrás de la capital mundial de la música en vivo
Para entender por qué la música tiene tanto protagonismo durante el Gran Premio, hay que remontarse a la década de 1970. Por entonces, Austin comenzó a desarrollar una escena particular en la que el country, el rock y el blues encontraron espacios compartidos. Uno de sus principales puntos de encuentro fue el Armadillo World Headquarters, un antiguo depósito transformado en sala de conciertos que reunió a músicos tradicionales y artistas vinculados a los movimientos alternativos.
Entre las figuras de aquella época se encontraba Willie Nelson, quien en octubre de 1974 grabó el episodio piloto de Austin City Limits. El programa, estrenado por la televisión pública estadounidense PBS en 1975, nació con la intención de difundir diferentes expresiones musicales y terminó convirtiéndose en el más longevo de su género en la historia de la televisión.
La escena siguió creciendo y en 1987 nació South by Southwest (SXSW), un encuentro dedicado inicialmente a la industria musical que con los años incorporó el cine y la tecnología. En 1991, Austin adoptó oficialmente el título de Live Music Capital of the World, la capital mundial de la música en vivo, en reconocimiento a la cantidad de espacios dedicados a esta actividad que tenía por habitante.
Años después, en 2002, comenzó a celebrarse el Austin City Limits Music Festival, inspirado en el programa televisivo. Actualmente ocupa dos fines de semana de octubre en Zilker Park y convoca a figuras internacionales de distintos géneros. La edición de este año, contó con artistas como Charli XCX, Lorde, The xx y Twenty One Pilots. Apenas dos semanas después, la ciudad recibe otro gran acontecimiento que también incorporó conciertos a su programación.
De Willie Nelson a Post Malone: la música llega a la Fórmula 1
Para el Gran Premio de este año, el circuito reservó sus escenarios principales para tres artistas internacionales. Maroon 5 tocó el viernes 23, ayer fue el turno de Post Malone y el DJ sueco Alesso tiene previsto cerrar la jornada del hoy con una presentación posterior a la carrera.
La elección de Post Malone resulta particularmente interesante. Criado en Texas y reconocido inicialmente por su trayectoria en el hip-hop y el pop, el músico incorporó en los últimos años el country a su repertorio. Su presencia conecta la música contemporánea con uno de los géneros más representativos del estado.
Sin embargo, el programa no se limita a los grandes nombres. Bajo el título The American Soundtrack, el Circuit of the Americas reunió a más de veinte artistas distribuidos en diferentes escenarios. Entre ellos figuran Gina Chavez, cantante de Austin reconocida en los premios musicales locales, y Carrie Rodriguez, violinista y compositora que combina influencias estadounidenses y mexicanas.
De esta manera, la organización no solo incorpora espectáculos internacionales a la agenda deportiva, sino que también reserva un espacio para los músicos que forman parte de la escena regional.
Un circuito que nació para recibir a la Fórmula 1
La historia del automovilismo en Austin es bastante más reciente que su tradición musical. En 2010, tres años después de que Estados Unidos dejara de recibir a la Fórmula 1 en Indianápolis, se anunció la construcción de un nuevo circuito en Texas para recuperar una fecha del campeonato. El proyecto fue concebido como un complejo de carreras y entretenimiento. Austin, que atravesaba un importante crecimiento económico y turístico, ofrecía un entorno atractivo para desarrollar una sede capaz de recibir competencias internacionales, conciertos y otros grandes acontecimientos.
Así nació el Circuit of the Americas (COTA), diseñado por el ingeniero alemán Hermann Tilke en colaboración con el estudio estadounidense HKS. La primera edición del Gran Premio de Estados Unidos en sus instalaciones se disputó el 18 de noviembre de 2012, con más de 100.000 espectadores y una victoria de Lewis Hamilton, que entonces competía para McLaren.
Desde entonces, el complejo amplió su propuesta de entretenimiento. Para la edición 2026, sus instalaciones incorporaron diferentes espacios temáticos inspirados en la cultura texana. En The Saloon, las puertas vaivén, los carteles antiguos y los espectáculos de piano recrean el ambiente de los bares del viejo Oeste. Por su parte, The Ranch ofrece música en vivo, personalización de sombreros cowboy y exhibiciones de automóviles intervenidos artísticamente.
También se encuentra La Cantina, un espacio dedicado a la herencia mexicano-estadounidense, con cumbia, bailes folclóricos y exhibiciones de lucha libre. A estas propuestas se suman simuladores de conducción, desafíos de cambio de neumáticos y distintas actividades organizadas por la Fórmula 1 y sus patrocinadores.
Brisket, tacos y los sabores de Texas
La gastronomía tiene su propio lugar dentro de esta experiencia. Texas es reconocido por su tradición del barbecue, una técnica de cocción muy diferente del asado argentino. Su especialidad más representativa es el brisket, un corte de carne vacuna que se ahúma lentamente durante varias horas hasta alcanzar una textura tierna y un sabor característico.
Durante mis viajes a Austin tuve la oportunidad de probarlo y fue una de las preparaciones que más me sorprendieron. Acostumbrada al asado argentino, encontré una manera completamente distinta de cocinar la carne, acompañada por guarniciones tradicionales como mac and cheese, porotos, ensalada de repollo y pan de maíz.
La cocina de la ciudad también tiene una fuerte influencia mexicana. Los tacos, las preparaciones Tex-Mex y los numerosos food trucks forman parte de su oferta cotidiana. Incluso existe una costumbre muy local: los breakfast tacos, tortillas con diferentes rellenos que se consumen durante el desayuno.
La tradición gastronómica local también atrajo a los protagonistas del campeonato. Charles Leclerc visitó Terry Black's Barbecue, uno de los restaurantes más conocidos de Austin, donde se fotografió junto al personal y los encargados de preparar las carnes. El establecimiento compartió las imágenes en sus redes sociales, sumándose así a los comercios de la ciudad que recibieron a los visitantes del Gran Premio.
Una carrera que también se vive en las calles
El movimiento generado por la Fórmula 1 no se limita a las instalaciones del COTA. Durante la semana, diferentes escuderías trasladaron parte de sus actividades al centro de Austin, donde la gente pudo acercarse al campeonato sin necesidad de ingresar al circuito.
Sobre Congress Avenue, Williams instaló una Fan Zone con simuladores de conducción, un monoplaza de exhibición y encuentros programados con integrantes del equipo. Mercedes también organizó una experiencia abierta al público entre el jueves y el domingo, con actividades interactivas y propuestas gastronómicas de proveedores locales.
Racing Bulls, en cambio, eligió la música como protagonista de su propuesta. El jueves, el piloto Liam Lawson dejó por unas horas el automovilismo para subirse al escenario de Garage Sessions, en East Sixth Street, acompañado por su hermano y dos amigos de la infancia. Entre los espectadores se encontraba Daniel Ricciardo, expiloto de Fórmula 1. El encuentro también contó con artistas del country, uno de los géneros característicos de Texas.
Estas iniciativas forman parte de una tendencia cada vez más visible en la Fórmula 1: las escuderías buscan relacionarse con sus seguidores a través de experiencias que van más allá del automovilismo. En Austin, además, las actividades encuentran un escenario particular, ya que conviven con los comercios, espacios culturales y tradiciones de una ciudad que históricamente defendió su identidad independiente.
Keep Austin Weird
Entre los lemas que identifican a Austin hay uno que resume buena parte de su personalidad: Keep Austin Weird, una expresión que podría traducirse como "Mantengamos Austin diferente". La frase nació en el año 2000, cuando Red Wassenich, un bibliotecario local, la utilizó durante una conversación con una radio comunitaria. Poco después comenzó a aparecer en calcomanías y fue adoptada por comercios independientes como una manera de reivindicar la identidad cultural de la ciudad frente a su crecimiento.
Lo que comenzó como una consigna para preservar el carácter local adquiere un significado particular durante el Gran Premio. Por un lado, las grandes escuderías y sus patrocinadores despliegan experiencias que atraen a visitantes de distintas partes del mundo. Por otro, Austin mantiene una escena cultural que se desarrolló mucho antes de que llegaran los monoplazas. Quizás esa sea una de las particularidades de esta sede: la Fórmula 1 puede transformar la ciudad durante un fin de semana, pero cuando los equipos y los aficionados se marchan, Austin sigue teniendo mucho para ofrecer por cuenta propia.







