Máxima tensión: miles de franceses volvieron a las calles y el Gobierno desplegó 70.000 policías

Estudiantes, sindicatos y representantes de los Chalecos Amarillos marcharon en París contra el costo de vida y las políticas educativas de Macron.

MASIVA PROTESTA EN FRANCIA CONTRA MACRON / IMAGEN DE RFI en Español
MASIVA PROTESTA EN FRANCIA CONTRA MACRON / IMAGEN DE "RFI en Español"

Resumen para apurados

  • Miles de franceses marcharon en París y otras ciudades contra el costo de vida y las políticas educativas de Emmanuel Macron, bajo un operativo de 70.000 policías.
  • El despliegue blindó las calles tras saqueos previos. Pese a prohibiciones oficiales y cambios de ruta, la jornada sumó gases lacrimógenos y al menos 135 detenidos.
  • La oposición y los Chalecos Amarillos advierten que repetirán las movilizaciones cada semana, lo que anticipa un prolongado conflicto social para el Gobierno francés.
Resumen generado con IA

Francia volvió a vivir una jornada de fuerte movilización social, con miles de estudiantes, trabajadores y representantes de los Chalecos Amarillos en las calles para reclamar respuestas del Gobierno de Emmanuel Macron. La protesta, atravesada por el malestar por el costo de vida y las demandas educativas, estuvo acompañada por un amplio operativo de seguridad que incluyó el despliegue de unos 70.000 policías y gendarmes en todo el país.

En París, la manifestación reunió a una multitud que avanzó entre la Porte d’Italie y la Porte de Vincennes, después de que las autoridades modificaran a último momento el recorrido previsto entre la plaza de la Bastilla y la plaza de la Nación. La decisión generó confusión y críticas entre los participantes, que interpretaron el cambio como una restricción a su derecho a manifestarse.

Pese a las tensiones previas y al temor de que se repitieran los episodios de violencia y saqueos de la semana anterior, la marcha en la capital se desarrolló de manera mayoritariamente pacífica. La organización sindical de la CGT dispuso personal propio para colaborar con la seguridad del recorrido, mientras que las fuerzas antidisturbios controlaron los accesos y acompañaron la movilización.

La protesta también estuvo marcada por un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de un ataque racista ocurrido en Trappes. El cambio de itinerario había sido dispuesto por la Prefectura de Policía de París, que buscaba evitar nuevos episodios de violencia tras los incidentes registrados durante la jornada anterior.

Mélenchon le exigió a Macron que responda a los reclamos

Uno de los dirigentes políticos presentes en la movilización fue Jean-Luc Mélenchon, referente de La Francia Insumisa, quien instó al presidente a atender las demandas de los manifestantes. Advirtió que las protestas podrían repetirse cada semana si el Ejecutivo no modifica su posición.

“Va a comprender que esto se va a repetir cada semana”, afirmó Mélenchon, quien también cuestionó el cambio de recorrido y pidió al Gobierno que pusiera fin a lo que calificó como provocaciones. El dirigente destacó la participación masiva y la disciplina de los manifestantes.

Los reclamos educativos ocuparon un lugar central en la convocatoria. Los estudiantes secundarios exigieron mejores condiciones para cursar y cuestionaron el funcionamiento de Parcoursup, la plataforma utilizada para el acceso a la educación superior. Tras una reunión con representantes estudiantiles, el Gobierno anunció que presentaría compromisos a partir del lunes.

En las calles también se hicieron visibles las demandas contra el encarecimiento de la vida y las críticas a las restricciones impuestas a las manifestaciones. Los Chalecos Amarillos se sumaron a la movilización estudiantil después de que no se autorizara el recorrido que tenían previsto en París.

Jérôme Rodrigues, una de las figuras de ese movimiento, cuestionó la modificación del itinerario y sostuvo que la decisión había generado confusión. Además, anunció que los Chalecos Amarillos volverán a movilizarse el 31 de octubre para denunciar lo que consideran una deriva autoritaria del Gobierno y reclamar la defensa de las libertades públicas.

Un operativo reforzado tras los incidentes

El despliegue de seguridad fue uno de los principales rasgos de la jornada. Cerca de 70.000 policías y gendarmes fueron movilizados en Francia, en un operativo que incorporó unidades especializadas, vehículos blindados, camiones hidrantes, helicópteros y drones.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, había anticipado que reforzaría la presencia policial después de los disturbios y saqueos registrados durante la semana anterior. El objetivo, según había explicado, era mejorar la capacidad de reacción de las fuerzas de seguridad frente a los grupos violentos.

Las autoridades también prohibieron manifestaciones en distintas ciudades, entre ellas Lyon, Niza, Metz, Nancy, Besançon y Belfort. En varias de esas localidades, las restricciones derivaron en nuevas tensiones entre los manifestantes y la Policía.

En Lyon, pese a la prohibición, miles de personas salieron a las calles. Al final de la movilización se registraron enfrentamientos con grupos encapuchados, lanzamiento de gases lacrimógenos y morteros. En Niza, una protesta también fue dispersada por las fuerzas de seguridad, mientras que en Marsella hubo incidentes y quema de contenedores de basura.

Al cierre de la jornada, Nuñez informó que se habían realizado 135 detenciones en todo el país y contabilizado 136 acciones en la vía pública. También indicó que se habían registrado unas 35.000 personas en el espacio público, frente a las 60.000 contabilizadas en el mismo momento de la semana anterior.

La CGT, por su parte, calificó la movilización parisina como un éxito y destacó que la marcha pudo completarse sin incidentes de gravedad. Sin embargo, el malestar social continúa abierto y los distintos sectores anunciaron nuevas acciones para sostener sus reclamos en las próximas semanas.

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