Resumen para apurados
- San Martín visitará este sábado a Quilmes en el estadio Centenario por la Primera Nacional, con la urgencia de ganar para clasificar al Reducido ante un rival al borde del descenso.
- El local llega en crisis: acumula tres partidos sin convertir, sufrió bajas sensibles por lesiones y expulsiones, y afronta un clima tenso tras amenazas de su propia hinchada.
- Un triunfo tucumano sostendrá la ilusión de ascender; para Quilmes, sumar es vital para asegurar la permanencia y evitar caer en la zona de descenso a pocas fechas del cierre.
Este sábado, en el estadio Centenario, se cruzarán dos equipos que no pueden permitirse otra cosa que ganar. San Martín necesita los tres puntos para seguir con vida en la pelea por el Reducido; Quilmes, para dejar atrás el fantasma del descenso. Un triunfo le alcanzaría al “Cervecero” para asegurar la permanencia. Pero el equipo de Emanuel Trípodi llega a esa final en su peor momento del año, golpeado en lo futbolístico y lo anímico.
Con 39 puntos, Quilmes es 14° en la zona B y quedó a tres de la zona de descenso. En sus últimos cinco partidos ganó uno, empató uno y perdió tres. El dato más preocupante es otro: lleva tres fechas sin convertir, más de 270 minutos sin gritar un gol. Después del 2-0 a Güemes de Santiago del Estero, igualó 0-0 con Tristán Suárez, cayó 1-0 con Agropecuario en el Centenario y perdió por el mismo marcador en Rafaela, pese a que el local terminó con nueve hombres.
El clima tampoco ayuda. Tras la derrota con Agropecuario, los hinchas insultaron a los jugadores y circularon versiones sobre una posible renuncia del DT, que tanto él como la dirigencia desmintieron. A comienzos de esta semana, según InfoCervecera, la barra se presentó en el anexo para “apretar” al plantel y los directivos tuvieron que intervenir.
Trípodi, ex jugador del club y querido por los hinchas por los ascensos de 2010 y 2012, asumió a mitad de año en lugar de Leandro Gracián. Su intención es tener la pelota, presionar alto y dominar los partidos, pero en la práctica todavía no encontró el equipo. “Continuidad, continuidad de juego”, reclamó a comienzos de mes, en la previa del duelo con Agropecuario.
Un equipo diezmado
Quilmes también sufre por las ausencias. Agustín Lavezzi, su goleador con nueve tantos, tiene un desgarro en el isquiotibial izquierdo, y Ulises Vera, ex “santo” y autor de cuatro, una distensión de ligamentos en la rodilla izquierda. Entre ambos suman 13 de los 30 goles del equipo en el torneo. Tampoco estarán Agustín Bolívar ni Ramiro Martínez, expulsados en los últimos dos partidos, ni Pio Bonacci, con un esguince de tobillo.
El miércoles, Trípodi probó un 4-4-2 con Gonzalo Marinelli; Santino Rodríguez, Ariel Kippes, Joaquín Novillo y Agustín Bindella; Gonzalo Vega, Facundo Yozwiak, Axel Batista y Juan Aimale; Gabriel Vázquez y Aarón Spetale.
Sus fortalezas
El “Cervecero” se sostiene desde el orden. Recibió 29 goles en 34 partidos, menos de uno por encuentro, y cuando consigue cerrar los espacios se vuelve un rival incómodo: frente a Tristán Suárez, el líder, aguantó el 0 a 0 jugando de visitante. En el Centenario venció a Atlético de Rafaela, a San Martín de San Juan y a Güemes.
La pelota parada es otra de sus armas preferiras. Bindella, el lateral izquierdo, le dio el triunfo contra San Martín de San Juan con un tiro libre y en Rafaela estuvo cerca de marcar de cabeza. En ataque, sin Lavezzi, la responsabilidad recaerá en Spetale, que lleva siete goles, y en la gestación de Batista, el máximo asistidor del equipo con seis pases-gol.
Sus debilidades
El problema de Quilmes está en el arco de enfrente. Convirtió apenas 30 goles en 34 fechas que lleva disputadas, un promedio de 0,88 por partido. Además, sin sus dos principales anotadores ese déficit se agiganta. En Rafaela, pese a la superioridad numérica, el arquero local y un cierre sobre la línea ante un cabezazo de Vázquez le negaron un empate que le hubiera dado algo de tranquilidad.
También le cuesta arrancar. Agropecuario le marcó a los siete minutos y Rafaela, a los 24 segundos, tras un penal que cometió Lucas Romeo.
Cada gol en contra temprano multiplicó la ansiedad de un equipo que juega con la paciencia de su gente al límite. A eso se suma la indisciplina: sufrió expulsiones en los últimos dos partidos, que se agregan a la que había sufrido Yozwiak contra el “Santo” sanjuanino.
¿Dónde lastimarlo?
El primer objetivo del “Santo” será golpear temprano. Si consigue adelantarse, obligará a Quilmes a abrirse, y un equipo que no convierte desde hace tres fechas tendrá que salir a buscar el partido ante una tribuna impaciente. Ese escenario puede liberar espacios a espaldas de los volantes y favorecer las transiciones.
Si el partido se cierra, el remate de media distancia aparece como un recurso. Contra Midland, Matías “Caco” García abrió el camino de la remontada desde afuera del área. Neutralizar a Batista, el encargado de conectar con Spetale, será otra de las claves.
El riesgo estará en las pelotas detenidas. San Martín volvió a sufrir en el juego aéreo contra Midland, y Bindella es una amenaza en ese rubro. En un partido en el que cualquier detalle puede definir la suerte de los dos, el “Santo” no podrá regalar faltas cerca de su área ni tiros de esquina sin marca.






