Resumen para apurados
- El DT de San Martín de Tucumán, Alejandro Orfila, anticipó que cambiará el sistema ante Quilmes por las bajas de Cisnero, Verón y Cabrera tras ganarle a Midland.
- El equipo logró una agónica remontada 3 a 2 ante Midland tras ir perdiendo por dos goles, apoyado en ajustes tácticos del entretiempo y el ingreso clave de Matías García.
- San Martín deberá rearmar su ofensiva para visitar a Quilmes en otra instancia decisiva del certamen, donde una derrota significará quedar fuera de la lucha por el ascenso.
Alejandro Orfila no pudo quedarse en el banco. Cuando Bruno Cabrera selló el 3 a 2 ante Midland, el entrenador corrió a gritar el gol con sus jugadores. “Siempre el entrenador tiene que estar calmo, pero cuando hicieron el tercer gol no me pude controlar. Está mal, pero es lo que sentí, y eso que sentí es lo que me contagiaron los jugadores”, reconoció en la conferencia de prensa el técnico de San Martín.
No era para menos. El "Santo" perdía 0 a 2, estaba al borde de quedar afuera del Reducido y terminó festejando en el descuento. El DT no esquivó el análisis del primer tiempo. “No tuvimos un buen primer tiempo, para nada; fue muy malo”, admitió.
Para Orfila, el problema no fue de actitud sino de ansiedad. “Estamos jugando cada partido sabiendo que si no ganamos, estamos afuera. Eso genera una ansiedad extra y nos fuimos contagiando”, explicó. Incluso dio un número que retrata la noche: “Hubo 60 pérdidas no forzadas. Se notó mucho en los volantes, pero después se distribuyó en todo el equipo”.
En el vestuario, sin embargo, eligió no echar más leña al fuego. “Todos se deben imaginar que vinimos al entretiempo y explotaron las paredes. Pero si el equipo está ansioso y yo le agrego más ansiedad, es peor todavía. Traté de bajar hasta el tono de voz: ‘Tranquilos, yo confío en ustedes’”, contó.
La respuesta llegó desde el banco. El técnico aclaró por qué no hizo los tres cambios en el descanso: ya había usado dos por las lesiones de Mauro Verón y Alan Cisnero, y no quería quedarse sin variantes. Después llegaron los ingresos de Nicolás Castro, Matías “Caco” García y Luca Arfaras. “El ingreso de Caco, a mi criterio, fue determinante. Él nos empezó a dar esa tranquilidad que habíamos hablado”, destacó. “Puede jugar desde el inicio, 60 minutos, 70 o un partido entero. En este momento nos puede aportar, y mucho”, agregó.
Orfila valoró el carácter del equipo
Más allá de lo táctico, Orfila puso el foco en el carácter. “Uno de los mensajes que les di a los futbolistas fue sobre la idiosincrasia de San Martín. Mientras nos dejen pestañear un poquito, no nos vamos a dar nunca por vencidos. Nos tienen que matar”, sostuvo.
También destacó el rol de la tribuna, que había reprobado al equipo en el peor momento. “Íbamos perdiendo y la gente cantaba como si estuviéramos ganando. No es demagogia: lo vivimos en carne propia. Nos empujó la gente”, aseguró.
La euforia, de todos modos, durará poco. Para visitar a Quilmes, el entrenador no tendrá a Cisnero, a Verón ni a Cabrera, por acumulación de tarjetas amarillas. “Son tres bajas en ataque muy importantes. Ya tenés que cambiar el sistema para el próximo partido”, advirtió. Será otra final.







