Resumen para apurados
- Monseñor Marcelo Colombo llevó calma desde Roma sobre la salud del papa León XIV, tras extirpársele con éxito un tumor pulmonar maligno.
- El prelado argentino participaba de un sínodo vaticano cuando se anunció la cirugía; destacó la serenidad del pontífice y el rápido diagnóstico médico.
- La visita papal a la Argentina prevista para noviembre sigue en pie, aunque su realización dependerá de la evolución médica y la decisión de la Santa Sede.
ROMA, Italia.- Monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, transmitió tranquilidad sobre la salud del papa León XIV tras la sorpresiva cirugía en la que se le extirpó un tumor maligno del pulmón derecho. Desde Roma, el obispo destacó que el Santo Padre se encuentra “muy sereno”.
Manifestó confianza en la transparencia de la información brindada por el Vaticano y afirmó que, si bien la expectativa por su visita a la Argentina sigue siendo muy alta, la prioridad absoluta en este momento es su recuperación.
Cuando se conoció la noticia, el religioso argentino ya estaba en Roma para participar de un encuentro de presidentes de Conferencias Episcopales de todo el mundo sobre la atención de la Iglesia a las familias, a 10 años de la encíclica de Francisco, Amoris Laetitia.
En una entrevista publicada por el diario “Clarín”, contó: “Estaba próximo a almorzar escuchando con otras personas el rezo del Ángelus y quedamos perplejos ante el anuncio del Papa”.
La noticia fue un golpe grande para los presentes. “Un papa tan joven y con tantas expectativas, un golpazo (...) pero creo que fue un golpe bien atajado, bien diagnosticado y bien tratado. Por eso, confiamos en su recuperación”, insistió el religioso.
Colombo explicó que vieron al pontífice el primer día del encuentro (el miércoles de la semana pasada), pero no el jueves ni el viernes. “Luego de su anuncio entendimos que se debió a que se estaba haciendo los estudios”, explicó. Después del primer impacto, relató, la tranquilidad de saber que está “en buenas manos”. “Me quedé tranquilo porque lo noté muy sereno como es él, dándonos cuenta de que se ponía en manos de Dios y de los médicos”.
A pesar de que se encuentra en el centro de donde se están tomando las decisiones, el jefe de los obispos argentinos dijo que no accedió a ninguna “información privilegiada” sobre una posible suspensión del viaje a América Latina, previsto para noviembre.
Todo normal
“No hay ningún mensaje en ese sentido. El día después del anuncio del Papa hablé con el sustituto de la Secretaría del Estado (el número dos del Vaticano) y con el jefe de la visita papal. Ambos me dijeron que habían escuchado, como yo, que todo seguía normal. Que sigue vigente”, relató.
“Quizás uno, desde afuera, imagina que puede haber menos actividades, un horario más limitado, porque realmente es una visita muy densa. Incluso (podría) revisarse la extensión de la visita. Pero son meras especulaciones. La Santa Sede es la que, en definitiva, toma la decisión”, insistió.
Sobre una posible postergación del viaje, tampoco quiso hacer especulaciones sin tener más datos concretos sobre la evolución del estado de salud del jefe de la Iglesia: “No hemos podido considerar el ofrecimiento del gobierno de una postergación si llega a ser necesaria, que me parece una actitud de una gran cortesía. Pero, de nuevo, es Roma la que finalmente, con el parecer de los médicos, la que tomará decisión más adecuada”.











