Resumen para apurados
- Lionel Messi cerró su ciclo en la Selección argentina al marcar de penal en el triunfo amistoso 3-0 ante Benín durante su partido de despedida.
- El cotejo homenaje combinó a referentes como Nicolás Otamendi con promesas juveniles, resolviéndose en el complemento con tantos de Otamendi, Nico Paz y Messi.
- El histórico retiro del capitán concluye una era dorada en el fútbol nacional e impulsa la renovación generacional liderada por jóvenes talentos en el ciclo Scaloni.
Extraño por lo atípico, único por el componente emocional, histórico por donde se lo mire. Así fue el 3-0 del adiós, coronado por el último gol de Lionel Messi con esta celeste y blanca de colección. Penal fuerte y arriba, inatajable. Telón para su carrera en la Selección y para el duelo con el dignísimo Benín al cabo de 90 minutos amistosos a más no poder.
Lo resolvió Argentina en el segundo tiempo apenas se puso en ventaja. “Parece la despedida de Otamendi”, bromearon en el palco mientras todos se amontomaban para festejar el gol del defensor. La fórmula, archiconocida, se vio por última vez: córner del “10” y arremetida furiosa de “Ota” para anotar. A la celebración no le faltó un toque melancólico.
Después, lo curioso, los extremos que se tocan. Gol del que se fue -Otamendi- y golazo del que llega -Nico Paz-, en su caso con una pincelada de zurda deliciosa. Y la goleada, claro, producto del penal que le cometieron a Giay y que Leo facturó acomodando la redonda en el ángulo.
Es llamativo como Messi coqueteó con el gol toda la noche y se le fue negando, una y otra vez. A veces lo frustró el arquero, a veces disparó desviado desde posiciones inmejorables. Hasta dispuso de un par de tiros libres a su medida que no consiguió acertar. Cosas que pasan. Y eso que estuvo 100 por ciento participativo, como si jugara por los puntos. ¿Un ejemplo? Una de las ovaciones le cayó después de correr la pelota como un pibe y pararla antes de que saliera junto al banderín del córner.
Para Scaloni, las conclusiones no difieren mucho de lo visto contra los chicos de Burkina Faso. Hay recambio. Benin fue prolijo y en el primer tiempo asustó con un par de llegadas clarísimas. Zozobras que nadie concebía en la previa. Argentina ajustó las tuercas en la segunda mitad y “Dibu” Martínez miró todo lo que quedaba del juego desde lejos.
Subrayemos que la Selección alineó un equipo-homenaje, con un jugador que ya le había dicho adiós a la camiseta (Otamendi), otro que puso en duda su futuro (Tagliafico), otro que jugó casi en carácter de invitado (Lo Celso) y otro que es una incógnita (De Paul). Circunstancias atenuantes en lo que al análisis futbolero se refiere. Los cambios, con la incorporación de mucha de la sangre nueva, pusieron las cosas en orden y se vio algo de la idea que vendrá.
Fue la oportunidad irrepetible de ver a Messi dialogando con Leo Flores. El rey y la promesa. Pero entre ellos flotaba el fútbol de Nico Paz y se metía en la conversación Mastantuono. Se buscaron incesamente durante un puñado de minutos que los chicos no olvidarán jamás.
La emocionalidad les brotó por los poros a todos, incluso a los aplicados muchachos africanos, dedicados a mirar a Messi con unción durante toda la noche. El “10” fue fiel a su estirpe; concentrado en el juego -el definitivo-, decidido a ser protagonista hasta el último segundo. ¿A quién podía ocurrírsele que iba a salir antes, justo él, que vive por y para el fútbol?
El partido ya era capítulo final del libro de Messi con la “10”. Después tomó el micrófono y brindó el adiós más sincero de todos. Se fue como debía: con la pelota bajo la suela.







