HLB: cultivares resistentes plantean desafíos económicos

Los huertos de cítricos requieren importantes inversiones iniciales, y los árboles recién plantados no generan ningún rendimiento durante los primeros 10 años.

Hace 9 Hs

Resumen para apurados

  • Un estudio de universidades de EE.UU. reveló que adoptar cítricos resistentes al HLB plantea trabas económicas inmediatas por los altos costos de replantación y maduración.
  • Los huertos son perennes y tardan años en producir. Los productores prefieren mantener plantas enfermas pero aún productivas antes que asumir el costo del recambio precoz.
  • El estudio advierte que suspender plaguicidas sin coordinación regional podría acelerar los contagios en variedades no resistentes, afectando la estabilidad del sector.
Resumen generado con IA

Después de casi dos décadas de devastadores efectos del greening de los cítricos, también conocido como Huanglongbing (HLB), la industria finalmente encontró una luz al final del túnel con el desarrollo de cultivares resistentes a la plaga. Sin embargo, la adopción de estas nuevas variedades podría plantear desafíos económicos y prácticos para los productores, según investigadores de la Universidad de Florida y de la Universidad de Wyoming.

En un estudio publicado en 2025 en Agricultural Systems, el equipo utilizó un modelo bioeconómico dinámico para analizar cuál sería el mejor momento para pasar de los cultivares tradicionales a los resistentes al HLB y dejar de utilizar estrategias de control de plagas basadas en productos químicos, según indica una nota publicada en PortalFruticola.com. “Si bien uno podría pensar que esto siempre ocurriría tan pronto como el cultivar resistente estuviera disponible, nuestro modelo demuestra que este no es el caso”, señalan los autores.

Variables como la edad de los árboles, la densidad del huerto, los costos de replante y hasta el estado de las operaciones citrícolas cercanas pueden afectar considerablemente la viabilidad financiera de esta transición, tanto para los productores individuales como para la industria en su conjunto.

El estudio se centra en dos decisiones clave que deberán enfrentar los productores una vez que los cultivares resistentes lleguen al mercado: cuándo replantar los huertos existentes y si deben -y cuándo- suspender las costosas medidas de control contra el psílido asiático de los cítricos (ACP), principal vector del HLB.

Lo que vuelve complejas estas decisiones, explican los investigadores, es la naturaleza perenne de los cítricos. Los árboles no necesitan ser retirados al final de cada temporada y pueden albergar la infección durante años, con una reducción progresiva de los rendimientos y de la calidad de la fruta, por lo que la adopción inmediata de nuevos cultivares rara vez constituye una decisión financieramente conveniente. Los huertos de cítricos y otros cultivos perennes requieren importantes inversiones iniciales, mientras que los árboles recién plantados no generan ningún rendimiento durante los primeros años y pueden tardar más de una década en alcanzar su plena madurez. Dejar en el suelo un cultivo enfermo, pero que aún es productivo, puede ser preferible a replantar de inmediato, debido a estos patrones de rendimiento propios de los sistemas perennes, señala el estudio.

A través de amplias simulaciones bajo distintos escenarios de resistencia, los investigadores identificaron un umbral de eficacia del 80% como un punto de inflexión financiero clave: los productores obtienen beneficios económicos al mantener programas intensivos de insecticidas para proteger la calidad y los rendimientos del cultivo, en lugar de cambiar a cultivares con una menor resistencia al HLB. Con un nivel de eficacia del 80%, lo óptimo para huertos de todas las edades es dejar de realizar aplicaciones antes de replantar con el cultivar resistente, un umbral que resulta más evidente en huertos de alta densidad, señala el estudio. Alcanzar este nivel modifica considerablemente la dinámica del huerto, ya que el ahorro en costos de aplicaciones supera las potenciales pérdidas de rendimiento provocadas por la presión residual de las plagas.

Si bien suspender las aplicaciones químicas puede ser una decisión financieramente conveniente para un productor individual una vez completada la transición hacia cultivos resistentes al HLB, el estudio advierte que este proceso no debería realizarse de manera aislada. Los autores señalan que distintos tipos de cítricos se ven afectados por el HLB y que, aunque la ciencia avanzó en el desarrollo de cultivares resistentes para variedades como las naranjas Valencia, es poco probable que existan alternativas resistentes a las plagas para todas las especies al mismo tiempo. “Esto generará el potencial de importantes externalidades entre los distintos tipos de productores de cítricos”, enfatiza el estudio.

Los huertos de cítricos forman parte de un ecosistema regional compartido, por lo que la decisión de un productor individual de suspender el control del vector afecta directamente a los huertos cercanos. Sin estrategias regionales coordinadas o intervenciones específicas de política pública, una adopción descoordinada podría acelerar la transmisión del HLB y debilitar la estabilidad general de la industria durante el proceso de transición.

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