Resumen para apurados
- La Selección de Scaloni goleó 4-0 a Bolivia en Córdoba durante un amistoso para probar variantes tácticas y promover el recambio generacional del equipo.
- Con un esquema 4-4-2 con doble nueve, nuevos laterales y el brillo de Nico Paz y Exequiel Palacios, el DT aprovechó para rotar futbolistas y sostener la identidad.
- El ensayo marca el inicio de la era post-Messi antes de su despedida ante Benín, abriendo opciones creativas para consolidar la renovación del plantel argentino.
El 4 a 0 sobre Bolivia dejó mucho más que una goleada para la selección argentina en el Mario Alberto Kempes. Lionel Scaloni aprovechó el primer amistoso después del Mundial para mover piezas, ensayar variantes y darle lugar a futbolistas que no venían teniendo demasiado espacio. El resultado acompañó la idea: un equipo que mantuvo su identidad, se mostró dominante y, al mismo tiempo, empezó a entregar señales de lo que puede ser la etapa posterior a Lionel Messi, todavía con la despedida del capitán por delante.
La principal novedad estuvo en el esquema. Scaloni apostó por un 4-4-2, una estructura que permitió juntar a Julián Álvarez y Lautaro Martínez como doble “9”. La fórmula funcionó: el delantero de Atlético de Madrid tuvo movilidad para salir del área y asociarse, mientras que el atacante de Inter encontró espacios para atacar de frente al arco.
Lautaro marcó el 1 a 0 a los 18 minutos y, a partir de allí, Argentina encontró mayor tranquilidad para manejar el partido.
El entrenador también modificó los laterales y abrió la puerta a nombres que necesitaban una oportunidad. Román Vega (Zenit) fue titular por la izquierda y Agustín Giay (Palmeiras) ocupó el lateral derecho, mientras que Gianluca Prestianni apareció como volante por ese sector. No fueron cambios aislados: Scaloni había adelantado en la previa que estos partidos servirían para probar futbolistas y diferentes alternativas.
“Hay un recambio ahora pero con una base más sólida que cuando comenzamos el ciclo”, había explicado el DT, que además remarcó que a los nuevos los vienen siguiendo y que tendrán la oportunidad de mostrar qué pueden aportar.
En ese contexto, Exequiel Palacios fue una de las figuras. El tucumano ocupó una zona central que habitualmente tiene a Enzo Fernández como referencia y respondió desde dos funciones: recuperación y construcción.
Se mostró preciso para darle continuidad al juego, participó en la circulación y apareció cerca de los atacantes. En el segundo gol tuvo una intervención decisiva al habilitar a Nico Paz, que resolvió con una exquisitez: levantó la pelota por encima del arquero y convirtió un tanto que, por el contexto actual, adquiere una dimensión especial.
Paz fue justamente otro de los nombres que aprovechó la oportunidad. Sin Messi en la convocatoria, la discusión sobre quién podrá convertirse en el próximo referente creativo aparece inevitablemente. Aunque Scaloni aclaró que la “10” seguirá reservada para Messi hasta su despedida, el jugador dejó una señal con fútbol.
Su gol y su participación entre líneas reforzaron la sensación de que Argentina empieza a encontrar alternativas para generar juego sin depender de una sola figura.
Rotación en la Albiceleste
Los cambios durante el segundo tiempo confirmaron la intención del entrenador. Entraron Leonardo Balerdi, Valentín Barco y Franco Mastantuono; luego Ezequiel Fernández, José Manuel “Flaco” López y Santiago Simón; y finalmente Valentín Gómez y Leonel Flores.
El recambio permitió repartir minutos, observar respuestas y sostener el ritmo hasta el final. Cristian “Cuti” Romero, que estrenó la capitanía en ausencia de Messi, también dejó su sello con el 3 a 0, de cabeza, después de un tiro libre ejecutado por Paz.
La goleada se cerró con el gol de “Flaco” López a los 86 minutos, luego de una buena acción del delantero de Boca y un despeje defectuoso de Bolivia. Pero más allá del resultado, la noche de Córdoba funcionó como un laboratorio para Scaloni. El técnico había dicho antes del encuentro que estos partidos estaban para probar cosas sin perder la identidad de un equipo que quiere tener la pelota. Frente a Bolivia pudo hacerlo con una rotación importante y con respuestas positivas.
Ahora llegará Burkina Faso, el sábado en el Monumental, y el entrenador tendrá otra oportunidad para seguir probando nombres, posiciones y sociedades.
La agenda, sin embargo, apunta especialmente al martes 6 de octubre. Ese día, contra Benín y también en Núñez, se espera una convocatoria cargada de nombres históricos y varios de los protagonistas del ciclo para la despedida de Messi.
Después de esa noche, la selección argentina comenzará a convivir definitivamente con una nueva realidad. Y el 4 a 0 ante Bolivia, por juego, variantes y nombres, ya entregó una primera pista de cómo podría ser en Buenos Aires nuevamente.












