Resumen para apurados
- Investigadores en Japón hallaron que el sangrado de encías eleva 61% el riesgo de Alzheimer, tras 10 años de estudio, debido a la inflamación sistémica que afecta al cerebro.
- El seguimiento observacional a 1.400 adultos por diez años detectó que la retracción y bolsas en las encías también elevan hasta 72% las probabilidades de sufrir demencia.
- Si futuros estudios confirman causalidad, el cuidado y tratamiento periodontal podrían convertirse en estrategias clave para prevenir el deterioro cognitivo en la población.
El sangrado de encías podría ser mucho más que un problema de salud bucal. Un estudio realizado en Japón encontró que las personas que presentaban este síntoma con mayor frecuencia tenían un 61% más de riesgo de desarrollar Alzheimer y un 56% más de probabilidades de sufrir algún tipo de demencia, en comparación con aquellas con menor sangrado.
La investigación, publicada en The Journal of Clinical Periodontology bajo el título Periodontal Status and the Risk of All-Cause Dementia, Alzheimer’s Disease and Vascular Dementia in a Community: The Hisayama Study, siguió durante una década a casi 1.400 adultos.
Los resultados se suman a otros trabajos recientes que encontraron una posible relación entre la salud dental y el Alzheimer. Sin embargo, los investigadores aclararon que se trata de conclusiones observacionales. Por lo tanto, el estudio no demuestra que una mala salud de las encías provoque directamente demencia o Alzheimer.
El impacto de la salud de las encías
El sangrado no fue el único indicador relacionado con un mayor riesgo. Los participantes que tenían la peor retracción de las encías presentaron un 59% más de riesgo de desarrollar demencia de cualquier tipo.
Además, las personas con las bolsas más profundas entre los dientes y las encías tuvieron un 72% más de probabilidades de desarrollar alguna forma de demencia.
“Estos hallazgos respaldan un posible papel de la mala salud periodontal en el desarrollo de la demencia”, escribieron los autores del estudio.
Tanto el sangrado de las encías como la presencia de bolsas profundas alrededor de los dientes son indicadores de una inflamación activa y progresiva.
Según los investigadores, ese estado inflamatorio podría formar parte de los procesos que contribuyen al desarrollo de la demencia, aunque por el momento esta posibilidad continúa en el terreno de las hipótesis.
Otros estudios recientes también pusieron la atención sobre la inflamación en distintas partes del organismo. Algunas investigaciones señalaron, por ejemplo, que los procesos inflamatorios en el intestino podrían contribuir al riesgo de demencia.
“La inflamación sistémica persistente puede dañar la barrera hematoencefálica, lo que permite que los mediadores inflamatorios penetren el tejido cerebral e induzcan neuroinflamación y daño neuronal”, sugirieron los investigadores japoneses.
La posible llegada de bacterias al cerebro
La relación entre la salud bucal y el cerebro podría tener, además, otra explicación. Estudios recientes encontraron una asociación entre las señales inflamatorias presentes en la sangre y la demencia.
La retracción y el sangrado de las encías también podrían favorecer la presencia de patógenos capaces de amenazar la salud cerebral de una manera más directa.
En experimentos realizados con ratones, una infección oral provocada por una bacteria permitió que ese patógeno colonizara el cerebro. Este fenómeno estuvo asociado, a su vez, con una mayor producción de proteínas adherentes vinculadas habitualmente con el Alzheimer.
Sin embargo, todavía existen interrogantes que deberán resolverse. Aunque el estudio japonés siguió a los participantes durante un período prolongado, los investigadores registraron solo 51 casos de demencia vascular, frente a 267 casos de demencia de cualquier tipo.
Esta diferencia dificulta establecer por qué el sangrado de las encías aparece más asociado con determinados tipos de demencia que con otros.
Más estudios para confirmar la relación
Los investigadores señalaron que los resultados deberán comprobarse en grupos de población más amplios y diversos.
El objetivo será determinar si la salud bucal realmente puede predecir un futuro deterioro cognitivo y cuáles de sus diferentes indicadores podrían aportar las pistas más relevantes.
Por ahora, los datos muestran una asociación, pero no permiten afirmar que los problemas periodontales sean una causa directa del Alzheimer o de otras demencias.
Si futuras investigaciones confirman una relación entre el estado de la boca y el cerebro, las medidas destinadas a prevenir y tratar la enfermedad periodontal podrían adquirir una importancia adicional.
“El cuidado dental para mejorar y mantener la salud periodontal podría ayudar a reducir el riesgo de demencia”, plantearon los autores.









