Expocon 2026: las 10 cosas que nadie explicó sobre la inteligencia artificial

Esteban Mulki habló sobre aquello que suele quedar fuera de las conversaciones sobre inteligencia artificial: cómo cambia nuestra manera de pensar, qué habilidades podemos perder y por qué aprender a hacer mejores preguntas puede ser más importante que saber escribir un buen prompt.

UNA DE DIEZ. Esteban Mulki, consultor tecnológico, explicando la primera de 10 cosas que nadie te explicó de la IA. LA GACETA
UNA DE DIEZ. Esteban Mulki, consultor tecnológico, explicando la primera de 10 cosas que "nadie te explicó" de la IA. LA GACETA
Por Ariane Armas 03 Septiembre 2026

Resumen para apurados

  • Esteban Mulki disertó hoy en Expocon en Tucumán sobre aspectos poco tratados de la IA para advertir sobre sus cambios en el pensamiento humano.
  • En su charla, el consultor analizó diez puntos clave, como la pérdida de habilidades cognitivas y el valor de formular mejores preguntas en lugar de solo redactar prompts.
  • El debate plantea un desafío formativo a futuro: priorizar el pensamiento crítico humano para evitar la dependencia pasiva ante la automatización tecnológica.
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La inteligencia artificial puede escribir un texto en segundos, generar una imagen, resumir un documento, analizar información o resolver una tarea que antes llevaba horas. No obstante, para Esteban Mulki, consultor tecnológico, ese ahorro de tiempo es apenas una parte de la historia.

Durante Expocon 2026, Mulki brindó una charla titulada “Las 10 cosas que nadie me explicó de la IA”, en la que compartió aprendizajes surgidos de su propia experiencia trabajando con estas herramientas. No habló desde un manual ni desde una lista de “prompts mágicos”, sino desde aquello que fue descubriendo en el uso cotidiano de la inteligencia artificial.

Y estas son las ideas que dejó durante su exposición:

1) La inteligencia artificial no tiene suficiente contexto

Una de las principales razones por las que una herramienta de IA puede entregar un resultado mediocre no necesariamente está en la herramienta. Muchas veces el problema está en todo aquello que el usuario da por supuesto y nunca le explica.

“Muchas veces nosotros tenemos un contexto y somos muy malos trasladándoselo al sistema o la plataforma que estemos usando”, planteó Mulki.

Por eso, para el consultor, una de las habilidades centrales en la nueva relación con la IA no es solamente aprender a “promptear”, sino saber dar contexto.

La comparación que propone es con la delegación de tareas en una persona. Cuando se delega un trabajo, no alcanza con decir qué hay que hacer: también hay que explicar qué se busca, qué restricciones existen, qué criterios deben tenerse en cuenta y qué resultado se espera.

2) Las preguntas son más importantes que las respuestas

La IA tiene acceso a una cantidad de información que puede superar ampliamente los conocimientos de una persona en determinados temas. Eso genera un nuevo desafío: ¿cómo sabemos si la respuesta que nos da es correcta?

Para Mulki, la clave está en las preguntas: “No lo digo en el sentido de hacer un prompt. Lo digo en el sentido de hacerla dudar a la IA”.

La capacidad de formular buenas preguntas permite poner a prueba una respuesta, detectar contradicciones y descubrir aquello que quizás no está funcionando.

3) La eficiencia puede ser el impacto menos importante de la IA

La promesa más repetida alrededor de la inteligencia artificial es que permite hacer las cosas más rápido. Sin embargo,  Mulki propone mirar más lejos.

Para él, lo verdaderamente transformador es que la IA permite hacer cosas que una persona probablemente no habría podido hacer por sí sola porque están fuera de su área de conocimiento.

“Escapan de nuestra área de conocimiento, escapan de lo que nosotros sabemos”, explicó. 

Es decir, la IA no solamente puede acelerar una tarea que ya sabemos realizar. También puede ampliar nuestras posibilidades.

4) El último 20% puede llevarse el 80% del tiempo

La ley de Pareto suele utilizarse para explicar que una parte relativamente pequeña del esfuerzo puede producir una gran parte del resultado. Con la IA generativa, Mulki observa muchas veces el fenómeno contrario.

La herramienta puede resolver rápidamente el 80% de una tarea. El resultado parece terminado. Pero queda ese pequeño porcentaje que necesita correcciones, ajustes, revisión o criterio humano.

Y ese último tramo puede consumir muchísimo tiempo.

La paradoja es que la IA puede llevarnos muy rápidamente hasta un resultado casi terminado, pero el esfuerzo final puede ser desproporcionadamente grande. Por eso, no todo trabajo se beneficia de la misma manera de la automatización.

5) La inteligencia artificial puede hacernos perder habilidades

Una de las preguntas que aparece cada vez que una nueva tecnología comienza a ocupar tareas que antes hacían las personas es qué conocimientos dejarán de ser necesarios.

CLAVE NÚMERO 10. CLAVE NÚMERO 10.

Mulki no esquivó esa discusión: “Hay pérdida de habilidades”, 

Con el tiempo, algunas tareas que hoy sabemos hacer pueden dejar de formar parte de nuestras capacidades porque la tecnología las realiza por nosotros. Pero eso no significa necesariamente que el resultado sea negativo.

Para el consultor, puede tratarse de un trade off válido donde dejar de dominar determinadas habilidades para adquirir otras que serán más relevantes.

El problema aparece cuando esa pérdida no es una decisión consciente.

6) La IA puede hacernos más estúpidos... o mucho mejores

La frase fue una de las más provocadoras de la charla: “La inteligencia artificial te puede hacer más estúpido, pero también te puede hacer mucho mejor”. La diferencia está en cómo se utiliza.

Si una persona recibe una respuesta de la IA, la copia y termina allí, desaprovecha una oportunidad de aprendizaje. Pero si utiliza esa respuesta como punto de partida, hace nuevas preguntas, pide explicaciones, profundiza y contrasta información, la herramienta puede convertirse en una especie de compañero de aprendizaje.

“No quiero ser más inteligente, eso es más complicado”, bromeó Mulki. Pero enseguida planteó la idea central: quien está utilizando IA para aprender cosas nuevas y profundizar en lo que desconoce está aprovechando una de sus posibilidades más interesantes.

7) No existe una única manera correcta de usar IA

En tiempos de tutoriales, influencers tecnológicos y listas de “las diez cosas que tenés que hacer con ChatGPT”, Mulki propone bajar la presión. “No hay una forma correcta de usar IA. Hay una que te sirve a vos”, resumió.

No todas las personas necesitan utilizarla para las mismas tareas ni de la misma manera.

Lo que, para Mulki, ya no parece una opción es ignorarla. “Pueden elegir dónde, pero tienen que aprender a usarla”, sostuvo.

8) Que hoy funcione mal no significa que mañana vaya a funcionar mal

Otro de los errores consiste en juzgar la tecnología únicamente por sus limitaciones actuales.

Mulki recordó algunos de los problemas que durante años fueron característicos de las herramientas de generación de imágenes: manos deformes, dedos de más, errores anatómicos o dificultades para generar determinados elementos.

Muchos de esos problemas fueron mejorando y lo mismo sucede con otras limitaciones de las herramientas generativas. Algunas dificultades que hoy parecen importantes pueden convertirse rápidamente en problemas resueltos.

Por eso, según su planteo, no alcanza con decir “la IA no puede hacer esto” porque actualmente no lo hace bien. El ritmo de evolución es demasiado rápido como para asumir que una limitación presente será permanente.

9) La tecnología cambia y también obliga a cambiar nuestras decisiones

La velocidad con la que avanza la inteligencia artificial obliga a revisar permanentemente qué tareas queremos delegar y cuáles no.

No se trata, entonces, de adoptar la IA de manera indiscriminada. 

Mulki insiste en la necesidad de tomar decisiones conscientes: acá sí, acá no; esto lo delego, esto lo hago yo; para esto me ayuda, para esto prefiero conservar el proceso.

La clave no estaría en elegir entre “usar IA” o “no usar IA”, sino en comprender suficientemente la tecnología como para poder decidir de qué manera incorporarla.

10) Hay que tener, al menos una vez por semana, un momento “wow”

La última idea de Mulki funciona casi como un desafío: “Si no tenés un momento wow para la semana, hay algo que estás haciendo mal”.

¿A qué se refiere? A salir de las tareas rutinarias y probar con algo que no se sabe si la inteligencia artificial podrá resolver.

La propuesta es experimentar. Pedirle algo nuevo. Intentar resolver un problema complejo. Llevarla hacia un terreno que todavía no se conoce.

“Al menos una vez a la semana tiene que pasar que hagan algo y digan: ‘Ufa, no puedo creer que lo haya resuelto de esa manera’”, desafió.

Y cerró con una invitación sencilla: “Jueguen con eso”.

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