Thanabots: qué son los bots que recrean a los muertos y por qué no lograron masificarse

La IA permitió crear simulaciones de personas fallecidas a partir de sus huellas digitales. El dilema ético, el impacto psicológico y el "hazlo tú mismo" frenaron su despegue comercial.

Thanabots: qué son los bots que recrean a los muertos y por qué no lograron masificarse
Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • Los thanabots, herramientas de IA que recrean a personas fallecidas, no logran masificarse hoy a nivel global por dilemas éticos, impacto psicológico y soluciones caseras.
  • Surgidos a mediados de 2010 con Eugenia Kuyda y patentes de Microsoft, estos bots procesan huellas digitales como chats y audios para simular la personalidad del difunto.
  • La tecnología seguirá siendo un mercado de nicho y experimentación personal, frenada por regulaciones legales sobre datos post mortem y el rechazo emocional del público.
Resumen generado con IA

Como la Inteligencia Artificial (IA) avanza y se democratiza su uso, además de aumentar sus funcionalidades, se veía en el horizonte que la idea encontraría muchos obstáculos para permanecer. Cuando allá a mediados de la década de 2010, Eugenia Kuyda creó el primer "bot de duelo" famoso con los mensajes de su amigo fallecido parecía que el software podía industrializarse. De ahí surgieron proyectos pioneros como Replika (lanzada masivamente en 2017) o patentes que registró Microsoft en 2021 para crear chatbots basados en personas fallecidas. Principalmente, para como Kuyda, ayudar a pasar el duelo por la pérdida de seres queridos.

Con la Inteligencia Artificial, hoy cualquier persona puede usarla desde su teléfono celular y crear algo casi idéntico a un thanabot. Por eso no se convirtió en un producto de consumo masivo como la música en streaming, los videojuegos o la propia IA generativa convencional.

Con límite

Llegó casi a un techo por varias razones. A diferencia de una herramienta de edición de fotos o un asistente de redacción, interactuar con la simulación de un ser querido fallecido toca fibras psicológicas muy delicadas. Para la gran mayoría de la gente resulta extraño, perturbador o doloroso, por lo que la demanda de mercado sigue siendo muy reducida.

En esta línea también entra el dilema ético y legal. Incluso muchos países comenzaron a regular el uso de datos de personas fallecidas sin su consentimiento explícito en vida, lo que frena a las grandes tecnológicas de convertirlo en un servicio masivo integrado. 

Sin embargo, lo más determinante al momento de establecer el porqué el horizonte no tiene buenos colores es el fenómeno "hazlo tú mismo": quienes realmente desean hacer algo así, al estar la IA democratizada, suelen hacerlo creando sus propios prompts o bots personalizados en plataformas abiertas, en lugar de pagar una suscripción a una empresa específica orientada al duelo.

¿Qué es exactamente?

El término que combina Thánatos, la personificación de la muerte en la mitología griega, y bot (robot abreviado) es una herramienta de IA diseñada para recrear la personalidad, voz o forma de hablar de una persona fallecida a partir de sus huellas digitales. Se alimenta a un modelo de IA con todo el material digital disponible que dejó la persona en vida (mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, publicaciones en redes sociales, cartas, archivos de audio o videos). Es un software, es decir, un programa informático o una aplicación que funciona en dispositivos digitales como teléfonos celulares, computadoras o a través de páginas web.

El modelo de IA analiza el patrón de lenguaje, los modismos, la sintaxis, el sentido del humor y los recuerdos mencionados en esos datos. El resultado es la generación de un chatbot capaz de responder a preguntas y sostener conversaciones simulación en tiempo real como si fuera la persona que murió. De esta manera, la persona que solicita o crea un thanabot puede recibir el llamado (incluso un avatar) de un familiar que murió hace tiempo con su voz para desearle un feliz cumpleaños usando apodos y, porqué no, recordar con detalles algún episodio en vida que hayan vivido juntos.

La IA democratizó las herramientas de construcción (voz, texto, avatares), por lo que el thanabot como producto comercial masivo no logró despegar al nivel que las grandes empresas esperaban. Sigue siendo una tecnología de nicho, reservada para casos muy puntuales, debates académicos y experimentación personal. Las empresas líderes en este sector registran miles de usuarios activos y facturaciones estimadas en unos pocos millones de dólares al año, pero aún no son productos de consumo masivo global.

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