Resumen para apurados
- Tras vencer a Chacarita, San Martín de Tucumán afronta las últimas 10 fechas de la Primera Nacional con el objetivo de entrar a la zona de clasificación al Reducido.
- El equipo suma 35 puntos y se ubica a una sola unidad del octavo puesto, con un fixture que incluye seis duelos directos contra rivales que hoy están arriba en la tabla.
- El DT Alejandro Orfila busca culminar entre los cuatro mejores; cosechar al menos 15 de los 30 puntos en juego será clave para definir su pase y ventaja en el Reducido.
San Martín consiguió en Chacarita algo más que tres puntos. Después de varias fechas en las que el equipo había perdido terreno, el triunfo en Villa Maipú volvió a poner al “Santo” en una posición desde la que puede mirar nuevamente hacia arriba. La clasificación está apretada y todavía queda suficiente torneo como para cambiar varias veces el panorama. Por eso, mientras Alejandro Orfila y sus jugadores ya piensan en lo que se viene, hay una pregunta que empieza a ganar fuerza: ¿hasta dónde puede llegar San Martín en las 10 fechas que quedan?
La respuesta no depende únicamente de lo que haga el “Santo”. También habrá que mirar constantemente los resultados de quienes aparecen por encima, aunque el fixture le ofrece a San Martín una ventaja importante: varios de esos rivales serán enfrentados directamente. Es decir, el “Santo” tendrá la posibilidad de descontar terreno por sus propios medios y no solamente esperando que otros dejen puntos en el camino. En una definición tan pareja, esos cruces pueden terminar teniendo un peso mucho mayor que el de cualquier otro partido.
Actualmente, San Martín aparece décimo con 35 puntos (la misma cantidad que su homónimo sanjuanino), ambos apenas por detrás de Atlético Rafaela, que tiene 36 y ocupa el último lugar dentro de la zona de clasificación al Reducido. Más arriba aparecen Midland, Deportivo Maipú y Gimnasia y Tiro, todos con 38 unidades, mientras que Atlanta suma 42 y se encuentra en el cuarto puesto. La diferencia con el objetivo más inmediato es, entonces, mínima: un punto separa al “Santo” del Reducido. Pero si la mirada se posa sobre la meta que planteó Orfila, el desafío es mayor: son siete unidades las que hoy lo separan del cuarto lugar.
El entrenador fue claro después de la victoria frente a Chacarita y dejó planteado cómo pretende encarar esta etapa del torneo. “Nos hemos planteado que nos queda un mini torneo. Tenemos que hacer lo imposible para terminar dentro de las primeras cuatro posiciones”, aseguró. La declaración establece una vara concreta para las jornadas que se vienen. San Martín no quiere solamente alcanzar el octavo puesto y conformarse con entrar al Reducido: pretende aprovechar el tramo final para subir posiciones y llegar lo más arriba posible.
30 puntos para cambiar la tabla
El calendario le permite hacerlo. A San Martín le quedan 10 partidos, por lo que todavía habrá 30 puntos en disputa. Cinco de esos encuentros serán en La Ciudadela y la misma cantidad fuera de Tucumán. La distribución, en principio, representa una oportunidad para un equipo que necesita hacerse fuerte como local, aunque también tendrá por delante algunas visitas de enorme dificultad.
El recorrido comenzará frente a Güemes de Santiago del Estero, que llegará este domingo a La Ciudadela ubicado en el último puesto de la zona B. Después aparecerá el líder Tristán Suárez, en condición de visitante, y posteriormente San Martín volverá a ser local para recibir a Agropecuario. La cuarta estación será Atlético de Rafaela en el Nuevo Monumental, en un duelo que puede adquirir una importancia especial porque se trata justamente del equipo que hoy ocupa el último lugar de clasificación al Reducido.
Después llegará una parte del fixture en la que la calculadora puede empezar a pesar todavía más. San Martín se enfrentará a Gimnasia de Jujuy, Gimnasia y Tiro de Salta, visitará a Atlanta y luego será local frente a Midland. Cerrará el torneo jugando fuera de casa frente a Quilmes y en La Ciudadela contra Colegiales.
El valor de los enfrentamientos directos
Hay un dato que sobresale al repasar esos 10 partidos: varios de los equipos que San Martín enfrentará están actualmente por encima suyo. Rafaela, Gimnasia y Tiro, Atlanta y Midland ocupan posiciones dentro de los ocho primeros. A ellos se suman Tristán Suárez y Gimnasia de Jujuy, que están primero y segundo, respectivamente.
Eso transforma al fixture en una oportunidad, pero también en una exigencia. Un triunfo ante un rival directo no representa solamente tres puntos para San Martín. También significa evitar que ese competidor sume y, por lo tanto, reducir la distancia relativa entre ambos. En una tabla donde hay apenas siete puntos entre el cuarto y el décimo, esa dinámica puede provocar movimientos importantes en pocas jornadas.
Por eso, el “Santo” necesitará encontrar un ritmo que le permita sostenerse en la pelea. Si obtiene la mitad de los puntos que quedan en juego, es decir, 15 de 30, terminaría con 50 unidades. Cinco triunfos en las diez fechas llevarían al equipo hasta esa cifra; seis victorias lo dejarían en 53 y siete en 56. No existe hoy un número que pueda garantizar matemáticamente una determinada posición final, porque los rivales también seguirán sumando, pero una cosecha de 15 puntos o más le permitiría afrontar el cierre con muchas mayores posibilidades de escalar.
El primer paso será no dejar escapar puntos
El recorrido, además, tendrá una primera prueba en la que San Martín deberá demostrar que puede hacer valer su posición en la tabla. Güemes será el próximo rival y llegará a Tucumán como último de la zona. Después vendrá una seguidilla mucho más exigente, con el líder Tristán Suárez, Rafaela y varios equipos que están peleando por los puestos de clasificación.
Ahí estará una de las claves del tramo final: San Martín deberá ganar los partidos en los que aparece como favorito y, al mismo tiempo, aprovechar los cruces directos para recuperar terreno. No alcanza con mirar la tabla una vez por semana. En estas diez fechas, cada resultado puede alterar el panorama y modificar cuál es el objetivo inmediato.
La victoria contra Chacarita abrió nuevamente la puerta. Ahora comienza una etapa diferente, con menos margen para equivocarse y con una calculadora que, inevitablemente, empezará a aparecer cada vez más seguido.












