San Martín resurgió contra Chacarita y volvió a soñar con el reducido

Con dos goles de Luca Arfaras en apenas ocho minutos, el “Santo” dio vuelta el partido, ganó 2 a 1 en Villa Maipú y cortó una racha de cinco encuentros sin triunfos.

LA BOCA LLENA DE GOL. Arfaras celebra el tanto que le dio a San Martín la victoria en Buenos Aires. El Santo resurgió cuando la mano venía complicada.
LA BOCA LLENA DE GOL. Arfaras celebra el tanto que le dio a San Martín la victoria en Buenos Aires. El "Santo" resurgió cuando la mano venía complicada. Matías Napoli Escalero, especial para LA GACETA

Resumen para apurados

  • San Martín de Tucumán derrotó 2-1 a Chacarita en Villa Maipú con un doblete de Luca Arfaras, cortando una racha de cinco juegos sin triunfos para pelear por el Reducido.
  • El local se adelantó con gol de Meléndez, pero el técnico Orfila ajustó el esquema táctico en el entretiempo para revertir el trámite pese a contar con un plantel diezmado.
  • La victoria revitaliza las aspiraciones del conjunto tucumano de clasificar al Reducido por el ascenso, mientras que Chacarita queda comprometido en el fondo de la tabla.
Resumen generado con IA

Vivito y coleando. Con un doblete de Luca Arfaras, San Martín resurgió de las cenizas y se alzó con tres puntos clave en su visita a Chacarita para cortar una racha de cinco partidos sin victorias y volver a pensar que el objetivo de meterse en el reducido es posible.

El delantero cedido a préstamo por Estudiantes de La Plata tuvo su tarde de gloria en el “Santo” con dos tantos (el segundo un golazo infernal de media distancia) en apenas ocho minutos para dar vuelta la historia y sellar un 2-1 sobre el “Funebrero”, que en el amanecer del partido se había puesto en ventaja por intermedio de Maximiliano Meléndez.

Un rato antes del empate, la tarde pintaba más que complicada para el equipo de Alejandro Orfila. Perder ante uno de los peores equipos del torneo parecía la constatación de que el “Santo” se encontraba a la deriva y navegaba en aguas cada vez más turbulentas.

Pero el guión del partido guardaba otro final, uno feliz para la visita, de gran segundo tiempo.

Sin los suspendidos Nicolás Ferreyra, Agustín Graneros y Jorge Juárez, y con el regreso de un Santiago Briñone con su pecado ante Nueva Chicago ya purgado, San Martín se presentó en el partido homónimo de la provincia de Buenos Aires con apenas dos cambios en relación a la última formación inicial en el empate frente a Deportivo Madryn.

La otra cara “nueva”, Víctor Salazar, fue protagonista esencial en la “desgracia” de la desventaja. El “Tucu” se dejó ganar con facilidad por Mario Sanabria y la jugada derivó en el toque al gol de Meléndez ante la pasividad de los centrales. La visita arrancaba abajo en el juego y en el marcador.

El impacto se sintió un rato más, hasta que San Martín comenzó a hacer pie en el medio. Ese mayor dominio del equipo de Orfila no se tradujo en situaciones claras, solo en un puñado de centros, incluido ese gol de cabeza de Álvaro Veliez, anulado por un offside incomprobable sin VAR.

Antes de ese grito frustrado, el conjunto de Sergio Rondina tuvo un par de chances claras para aumentar la diferencia, el travesaño de Cristian Guanca, una incursión individual sin destino cierto de Alexis Domínguez… los propios hinchas de este modestísimo Chacarita no daban crédito a lo que veían: un equipo más firme y ordenado que aquel que había penado hasta aquí en el torneo.

Los cambios le rindieron buenos dividendos a Orfila

Con un plantel diezmado por bajas de distinta índole, a Orfila no le quedaban muchas balas en el banco. En el intervalo, el DT, en un gran acierto, decidió desarmar el doble “5” para apostar por un doble “9”: sacó al amonestado Briñone y se jugó por el ingreso de Mauro Verón, quien a poco de iniciado el complemento logró inquietar con un remate que se fue desviado.

En la fresca, pero soleada tarde de Villa Maipú pasaba poco y nada. El local apostaba por la contra, por tener el balón lo más lejos posible de su arco. Y la verdad que San Martín simplificaba los planes de Rondina, porque al tándem Arfaras-Verón apenas si le llegaba la pelota.

Pero el fútbol es una suma de micro-historias, y de pronto Bruno Cabrera habilitó a Verón, quien asistió de maravillas a Arfaras, abandonado en soledad por la pareja de centrales del anfitrión. Gol, 1-1.

Rondina no lo podía creer, mientras todo San Martín se entregaba a la algarabía del empate y la perspectiva de una victoria que ahora parecía natural y previsible.

El regresado Matías Ignacio García y el interminable Matías “Caco” García renovaron las energías y cambiaron la cara del medio campo.

Y casi por decantación, San Martín se llevó el premio mayor, con ese tiro combado de Arfaras, una joyita que vale oro a esta altura del torneo. Que catapultó al equipo de Orfila más arriba en la tabla y más lejos del fondo al que ahora nuevamente se asoma el histórico Chacarita.

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