
El país que solía ser sinónimo de aventura, oportunidades y grandes destinos turísticos ahora está viendo cómo se esfuma el interés de millones de viajeros. Las políticas de la administración de Donald Trump, con su enfoque proteccionista y confrontativo, están impactando en los planes de visita a los Estados Unidos y no precisamente para bien. La perspectiva es una caída en las llegadas con pérdidas económicas severas para el sector, y una reconfiguración del mapa del turismo que puede beneficiar a otros países y actores.
A finales de febrero de 2025, Tourism Economics, un centro de estudios vinculado a la Universidad de Oxford (Reino Unido), publicó un análisis sobre el efecto de las políticas migratorias y comerciales del Gobierno de Trump en el turismo internacional. Al comienzo se proyectaba un crecimiento del 9% en las visitas de turistas extranjeros para 2025. Sin embargo, las restricciones impuestas tanto en la frontera como en el ámbito comercial alteraron, y el discurso antieuropeísta de la Casa Blanca alteraron esta previsión. Los expertos estiman una caída interanual del 5% en la llegada de turistas, lo que generaría una pérdida de, al menos, 64.000 millones de dólares anuales, dada la tendencia de los turistas internacionales a gastar más que los viajeros domésticos.
Varios factores convergen en esta caída. Por un lado, las medidas migratorias, que incluyen la detención de turistas en las fronteras, sembraron desconfianza. Por otro lado, las tensiones comerciales, como la imposición de aranceles a Canadá y la amenaza de una guerra comercial, desalentaron aún más los viajes a los Estados Unidos. A esto se suman las versiones de una nueva prohibición de entradas para ciudadanos de hasta 43 países que refuerzan la sensación de inseguridad entre los extranjeros, particularmente aquellos provenientes de Europa, México y Medio Oriente.
La tensión con Canadá
Una de las consecuencias más inmediatas de estas políticas es el descenso significativo de los arribos desde Canadá, el principal origen de turistas para EE.UU. Según datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos, en 2024, Canadá envió 20 millones de turistas, la mayor cifra por país. Sin embargo, tras el anuncio de Trump sobre aranceles a los productos canadienses en febrero, las reservas de vuelos desde Canadá se desplomaron el 70% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Además, los viajes en auto se contrajeron el 23%, según datos preliminares de Statistics Canada.
La reducción de turistas tendrá un impacto laboral. La Asociación de Viajes de EE.UU. (USTA) advirtió que una caída del 10% en el turismo canadiense podría significar una pérdida de 2.100 millones de dólares en ingresos turísticos y la amenaza de perder 140.000 empleos en el sector hotelero.
El impacto de la guerra comercial
Por fuera del turismo, la guerra comercial emprendida por Trump proyecta sus efectos en el mercado financiero, y anticipa un incremento de la inflación como consecuencia del posible encarecimiento de los bienes y servicios importados. A medida de que el Presidente intensifica sus políticas proteccionistas, las bolsas de valores reflejan una preocupación creciente sobre el futuro de las economías internacionales y el riesgo de represalias comerciales. Las acciones de aerolíneas como Delta, American Airlines y United cayeron entre el 35% y el 36% en menos de un mes, tras haber experimentado un crecimiento robusto a principios de 2025. Además, las grandes cadenas hoteleras estadounidenses, como Marriott, Intercontinental y Hilton, perdieron entre el 17% y el 22% de su cotización bursátil.
Trump denominó a este 2 de abril como el "Día de la Liberación". Según él, a partir de esta fecha, los Estados Unidos finalmente cobrarán lo que se les debe. En su red social, Truth, escribió: "Durante décadas, todas las naciones del mundo, tanto amigas como enemigas, nos han estafado y maltratado. Ahora, por fin, es hora de que los buenos y viejos Estados Unidos recuperen parte de ese dinero y respeto".
El complejo panorama para los extranjeros
La agresividad del Gobierno de Trump hacia los aliados históricos de su país (por ejemplo, con el discurso favorable a la anexión de Groenlandia y de Canadá, y el ataque a mujeres, inmigrantes, extranjeros, activistas propalestinos, la comunidad LGTB u otras minorías) está creando un clima de rechazo pocas veces visto. Un dato sorprendente es el abandono de la posición de apoyo a Ucrania ante la invasión de Rusia, giro que está obligando a Europa a un rearme militar sin precedentes desde la Guerra Fría.
Antes del comienzo de la segudna Presidencia de Trump, el turismo desde México, China y países musulmanes de Medio Oriente venía en alza, pero se desplomó durante los primeros tres años de su gestión, después de que esos países fueran blanco de discursos agresivos. Lo mismo pasó durante el anterior conflicto comercial entre Estados Unidos y China, en el primer mandato de Trump, cuando la cuota estadounidense en el mercado de turismo desde China se redujo considerablemente. Del mismo modo, en periodos anteriores de tensas relaciones entre con México, el número de visitantes procedentes del vecino del sur descendió el 3%.
Siguiendo esta línea, el Gobierno de Trump está considerando la posibilidad de incluir a ciudadanos de hasta 43 países en una nueva prohibición de viaje a los Estados Unidos que sería más amplia que las restricciones impuestas durante su primer mandato, según publicaciones recientes de la prensa estadounidense. Habría ya una primera lista “roja” de 11 países a cuyos ciudadanos se prohibiría rotundamente la entrada. Se trata de Afganistán, Bután, Cuba, Irán, Libia, Corea del Norte, Somalia, Sudán, Siria, Venezuela y Yemen. A estos se sumarían otras naciones de color naranja, con visados restringidos, y otras identificadas con color amarillo que implica mayor tiempo de estudio de las peticiones.
Todos estos factores llevaron a que el turismo europeo, que representa unos ingresos de 155.000 millones de dólares para Estados Unidos, según datos de la Unión Europea, registre en febrero una caída del 1% en comparación con el año anterior. Además, se espera que la cifra de marzo sea aún mayor.
Varios países europeos actualizaron sus recomendaciones a los viajeros, advirtiendo sobre las restricciones y riesgos de viajar a la nación de Trump. Por ejemplo, el Gobierno de Noruega señaló que, aunque la ESTA (permiso de ingreso) o la visa sean aprobadas, son las autoridades de inmigración las que deciden la entrada al país, lo que genera incertidumbre. Otros países, como Dinamarca, alertaron a los ciudadanos transexuales sobre la necesidad de marcar su género asignado al nacer en sus documentos de viaje, dado que EE.UU. sólo reconoce esa opción.