
La fiebre puede considerarse de mayor riesgo si es superior a 40 °C o a 39.4 °C y se mantiene por más de 48 horas. Si la temperatura tomada es menor, lo más probable es que el paciente necesite alguna medicación y reposo. En estos casos, hay algunas medidas que pueden tomarse para controlar la temperatura corporal. Pero también es necesario distinguir las prácticas que son inútiles.
Mitos y verdades sobre bajar la fiebre
Bañarse con agua fría
La tradición dice que ducharse con agua fría cuando se tiene fiebre es una de las prácticas más difundidas desde hace años. En el campo médico, algunos especialistas recomiendan esta medida y otros no lo hacen. Lo cierto es que, si la temperatura no implica un riesgo para la integridad física, los pacientes pueden bañarse, pero no con agua fría o caliente, sino con agua tibia.
Compresas humedecidas con alcohol
Tal vez este método no sea el más difundido, pero definitivamente continúa usándose en la actualidad y vale aclarar que no es recomendable en absoluto. La doctora Patricia Salinas, pediatra de la Clínica Alemana, explica que no debe utilizarse alcohol en aplicación externa porque puede ser absorvido por la piel y producir intoxicación. En todo caso, pueden utilizarse compresas con agua a temperatura ambiente para reducir el malestar.
Consumir más líquidos
La sudoración producida por la fiebre implica que el cuerpo está perdiendo líquido en una cantidad mayor a la habitual. Ante esto, lo recomendable es ingerir más agua para evitar la deshidratación, que puede ser mortal si se agrava. En caso de que la fiebre sea persistente y el paciente no pueda retener los líquidos, es altamente probable que sea necesario hidratar mediante suero.
Abrigarse para bajar rápido la temperatura
Sudar es la forma que tiene el cuerpo de volver a regular la temperatura. Por esto existe la creencia de que hacer que el cuerpo sude más, acelerará el descenso de la temperatura. Sin embargo, tomar esta medida puede aumentar la fiebre y hasta producir deshidratación, por lo que lo recomendable es desvestirse o usar ropa liviana.
Usar una esponja con agua templada
Mojar el cuerpo con una esponja de agua templada puede ayudar a bajar la temperatura. Sin embargo, no siempre mejora el bienestar del paciente y su efecto suele ser corto dado que la fiebre es la respuesta a una infección que tiene lugar en el interior del organismo.