Los derrumbes de hace dos semanas que hicieron que la ruta 338 a San Javier permaneciera cortada durante varios días generaron inconvenientes para la circulación y transporte de mercaderías hacia y desde el cerro; y algunos temores por el uso que hacían del camino ciclistas y caminantes en los momentos en que no había garantías de que no se produjeran deslizamientos.
El lunes el ministro de Obras y Servicios Públicos, Marcelo Nazur, informó que la carretera ya se encuentra habilitada y controlada por personal de Vialidad provincial, luego de que se realizaran diferentes tareas de conservación en la zona conocida como El Rulo y La Virgencita. El funcionario pidió precaución a la sociedad al transitar por la zona ya que “hablamos de un camino sinuoso, donde el cerro tiene inestabilidad y sufre desplazamientos. Sumado a ello, en 2020 hubo un incendio que generó que una parte de la vegetación muera en ese sector, donde el arbolado se ha secado, y las constantes lluvias también ayudaron a que se produzcan los deslizamientos”. Añadió que quedaron en el camino trabajadores en la zona por precaución y realizando evaluaciones hasta tanto se estabilice la ladera del cerro.
Este camino, que desde fines de los años 30 del siglo pasado comunica a la población con la parte alta de San Javier -a donde también se puede llegar en recorridos más largos desde San Pablo, pasando por Villa Nougués, y desde Tapia, pasando por Raco y La Sala- ha venido a constituirse en una vía para disfrutar esencialmente de la yunga tucumana, sitio para descanso y recreación, función que ha ido asumiendo la villa de San Javier con el paso de los años. En las últimas décadas, y con mayor énfasis desde la pandemia, miles de personas acuden al cerro en busca de esparcimiento y para prácticas deportivas. Los ciclistas usan masivamente el camino, así como caminantes y “trekkineros”.
Esos usuarios comparten el angosto camino con vehículos más grandes -algunos de gran porte como el ómnibus y camiones-, con lo que a diario se generan situaciones de riesgo. Y aunque los bikers dicen tener confianza con respecto a los deslizamientos de tierra que suelen ser mínimos a excepción de los de hace dos semanas- también observan que el mantenimiento es insuficiente, que harían falta guardrails en algunos sectores y también pintura pavimental. Habría que agregar que, por ser demasiado angosta esta ruta, hay algunas curvas en las que hay que transitar con extrema precaución. Convendría pensar en tareas de mantenimiento más intensas, así como proyectos que incluyan en algún futuro mejoras y ampliación de sectores de este camino que viene creciendo en importancia.