

“El cambio climático hizo que las estaciones intermedias, como la primavera y el otoño se acorten, lo que ocasiona que en verano ocurran grandes tormentas o sequías en invierno”, advirtió el meteorólogo Leónidas Minetti.
El otoño ya está aquí y con él, los cambios en el clima, en el cielo y en la vida cotidiana. Aunque esta estación es tradicionalmente vista como un período de transición entre el calor del verano y el frío del invierno, los especialistas coinciden en que el calentamiento global está alterando su duración y características. A continuación, el análisis de tres expertos que explican cómo se manifiesta este cambio en Tucumán.
Noches más largas
Desde el punto de vista astronómico, el equinoccio de otoño marca el momento en que el día y la noche tienen casi la misma duración. Este año, ocurrió el 20 de marzo a las 6.01 de Argentina, según precisó Alberto Mansilla, director del Observatorio Astronómico de Ampimpa.
“A partir de ahora, el Sol comienza a inclinarse hacia el norte, con días más cortos y noches más largas. También desaparecen sobre el oeste las constelaciones de verano, como Orión y Tauro, mientras que hacia la madrugada en dirección este comienza a aparecer el centro galáctico, con Sagitario y Escorpio”, detalló.
Además, con el fin de la estación de lluvias, las condiciones atmosféricas mejoran, permitiendo cielos más despejados y un mejor escenario para la observación astronómica.
“El otoño es una excelente época para observar el cielo nocturno, ya que las noches despejadas permiten ver con mayor claridad objetos celestes como cúmulos estelares y nebulosas”, agregó Mansilla. “Es el momento ideal para los aficionados que buscan detalles que en verano quedan opacados por la humedad y las nubes”.
Una estación observada
La astrónoma Olga Pintado, dice que este cambio de estación no tiene nada especial desde el punto de vista astronómico, pero sí ha sido históricamente relevante para las civilizaciones antiguas.
“Las sociedades del pasado observaban el cielo para saber cuándo empezaba la época de lluvias, cuándo convenía sembrar o trasladar a los animales. Sin saberlo, estaban fijando calendarios y reconociendo los cambios de estación”, explicó.
La especialista remarcó que el equinoccio de marzo marca el momento en que la radiación solar sobre el hemisferio sur empieza a disminuir, lo que provoca el progresivo descenso de la temperatura. Sin embargo, el comportamiento térmico también depende de otros factores, como la atmósfera terrestre.
Menos lluvias, más frío
“En términos meteorológicos, el otoño en Tucumán se caracteriza por un incremento en la nubosidad, algunas lloviznas y un descenso gradual de la temperatura”, detalló Minetti. Sin embargo, advierte que este año las precipitaciones estarán por debajo de lo normal.
“Las lluvias esperadas para San Miguel de Tucumán son de 65 mm en abril, 31 mm en mayo y 17 mm en junio, cifras mucho menores a las de enero (180 mm) o marzo (158 mm)”, explicó.
En cuanto a las temperaturas, dijo que se espera que sean normales o incluso más bajas de lo habitual debido a la nubosidad. En abril, la media suele ser de 26,1°C; en mayo, de 22,1°C; y en junio, de 20,8°C.
El meteorólogo comparó esta región con el resto del país y dijo que si bien en el centro y sur del país el otoño trae heladas y mayor humedad, en el norte se percibe más como una etapa de transición con cielos cubiertos y días menos calurosos.
Así, con menos lluvias y temperaturas en descenso, Tucumán entra en una nueva estación, en la que la incertidumbre climática es protagonista.
A lo largo del tiempo: el otoño en Tucumán cambió con los años
Décadas pasadas, la estación era más fresca y lluviosa. Registros históricos muestran que en los años 60 y 70 las temperaturas medias eran hasta 2°C más bajas que hoy.
En muchas culturas, el otoño simboliza la transición y el equilibrio. En Argentina, es clave para la agricultura, ya que se cosechan cultivos como la soja y el maíz antes del invierno.