
Las recientes inundaciones en Bahía Blanca pusieron en alerta a gran parte del país sobre las amenazas climáticas que pueden afectar a distintas regiones. Sin embargo, además de las inundaciones, existen otros desastres naturales que representan un gran riesgo para las provincias argentinas en los próximos años. La combinación entre el cambio climático y la actividad geológica en ciertas zonas puede ocasionar graves consecuencias para la población y la infraestructura urbana.
Argentina presenta diversas condiciones geográficas y climáticas que la hacen propensa a múltiples desastres naturales con consecuencias severas. Terremotos de gran magnitud, sequías prolongadas y olas de calor extremas figuran entre los fenómenos más preocupantes. Mientras que algunas provincias del noroeste enfrentan constantes movimientos sísmicos, otras zonas, como la región central y la Patagonia, sufren cada vez más períodos de sequía.
Terremotos y sequías: las mayores amenazas para el país
La actividad sísmica en Argentina es una de las mayores preocupaciones para los expertos en desastres naturales. Provincias como San Juan, Mendoza, Salta y Jujuy registran temblores frecuentes que, en algunas ocasiones, alcanzan una gran magnitud. En los últimos años, la urbanización y el crecimiento de la infraestructura incrementaron la vulnerabilidad de las ciudades ante estos eventos. Un terremoto de gran intensidad podría provocar el colapso de edificios, cortes de energía y una grave crisis humanitaria en las zonas afectadas.
Por otro lado, la sequía extrema es una amenaza cada vez más recurrente que impacta a distintas regiones del país. La falta de lluvias durante períodos prolongados afecta la producción agrícola, disminuye la disponibilidad de agua potable y genera incendios forestales de gran magnitud.
Provincias como Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa experimentaron una disminución en sus reservas hídricas, lo que afecta tanto a la economía como al abastecimiento de las ciudades.