La Quebrada de Lules: un refugio tan elegido como cuestionado

La Quebrada de Lules: un refugio tan elegido como cuestionado

Muchas familias buscan refrescarse en el río, pero reclaman limpieza, seguridad y controles. Las piletas municipales no están habilitadas.

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NATURALEZA AMABLE. La gente que disfruta del río Lules destaca, en particular, la sombra de los árboles y lo fresca que baja el agua de los cerros. La Gaceta / fotos de Diego Aráoz
25 Febrero 2025

El calor extremo en Tucumán no da tregua. Con temperaturas cercanas a los 40° C, muchas familias buscan alivio en el río Lules. Ayer la máxima fue de 38,8°; para hoy y mañana se pronostican 38° y se espera que el calor baje con una tormenta el jueves. Sin embargo, quienes eligen las aguas del Lules se encuentran con problemas: basura, falta de baños, inseguridad y un balneario con piletas vacías. La Quebrada de Lules dista a 25 kilómetros de San Miguel de Tucumán. Y estratégicamente ubicado a un kilómetro de esta maravilla natural se encuentra el balneario “La Quebrada”, administrado por el municipio de San Isidro de Lules.

Frescura y descuido

“Queríamos un lugar con silencio. Nos gustó que el río no tenga musgo y sea fresco. Vimos mucha basura y nos pareció triste que un lugar así esté tan descuidado. Pensábamos que el balneario estaría abierto, pero no; por suerte trajimos todo para quedarnos igual”, dijo a LA GACETA Carolina Andrada, quien llegó con su familia desde San Miguel de Tucumán.

Desde la capital tucumana también llegaron en moto Denise Zaleskyj y su amiga Priscila. “La idea fue hacerle frente al calor. Los aires acondicionados no dan abasto y los niños lo sienten más”, dijo Denise. Priscila agregó: “Mi medidor de luz se prendió fuego en la semana, así que ni aire puedo usar. No me queda otra que venir acá hasta que refresque”.

ESCAPE. El río es una de las opciones más elegidas para pelearle al calor.

A pesar de la cantidad de visitantes, muchos se quejan del estado del lugar. Oscar Ávila, que llegó con su numerosa familia, lamentó la falta de infraestructura. “El agua es hermosa, pero hoy encontramos todo sucio. No hay baños en condiciones y tampoco hay seguridad. Una de mis nietas se cortó con una botella de vidrio el fin de semana pasado y tuvimos que irnos con el pie sangrando”.

Miguel Barrionuevo y Karina Tolaba tampoco pudieron irse de vacaciones y eligieron Lules como alternativa. “Es una salida económica y los chicos quieren salir de casa”, contó Karina. Adriana, de Yerba Buena, también pasó el día con su familia. “Nos queda cerca y es cómodo, pero la zona de los merenderos no está limpia”, dijo.

Emilio Salomón Jorrat, que visitó la quebrada con sus nietos, destacó otro aspecto: “Me gusta la sombra de los árboles. El agua que baja de los cerros es muy fresca”.

Piletas vacías

El balneario municipal abrió sus puertas esta temporada, pero las piletas nunca pudieron llenarse. Karina Vargas, encargada de mantenimiento, explicó: “Se rompió la bomba que usamos para llenarlas y no se pudo arreglar porque ya comenzábamos la temporada. Entonces, nunca hubo pileta. La gente viene igual a disfrutar del río, usan los merenderos y hacen actividades como yoga o trekking”.

BALNEARIO. Por un problema de la bomba no se habilitaron las piletas.

Las crecidas del río son otro factor de riesgo. “El lunes de la semana pasada, cuando fue la tormenta, la Policía junto a los bomberos sacaron a toda la gente del río. Hace tres años sufrimos una crecida muy grande, pero siempre están los municipales y el personal de emergencias recorriendo la zona”, agregó Karina.

Maximiliano y su esposa, Fernanda, junto a sus hijos disfrutan del río, que prácticamente tienen en su jardín. Destacan la frescura del agua, pero cuestionan la falta de control. “Me gusta que la gente visite nuestro municipio, pero poner música fuerte cuando hay familias y tomar alcohol no debería estar permitido. Tendría que haber más control”, señaló Maximiliano.

A pesar de las quejas, el río Lules sigue siendo una de las opciones accesibles para aliviar el calor sofocante de Tucumán. (Producción periodística, María del Carmen Garzón Príncipi).

A tener en cuenta: días y horarios del balneario la Quebrada

A solo media hora de San Miguel de Tucumán y con la Quebrada de Lules como entorno natural el lugar sigue recibiendo visitantes. “Abrimos de martes a domingos a partir de las 10 y hasta las 20. La gente llega temprano para usar los merenderos, para hacer asados y para pasar el día. Tenemos más de 40 asadores con bancos y mesas, que están bajo la sombra de grandes árboles, lo que crea un clima perfecto para las reuniones en familia y para los encuentros con amigos”, detalló Karina Vargas, quien se encarga desde hace ya 20 años del mantenimiento del lugar.

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