Sobrio, estratégico y seguro

Sin lucir, pero con contundencia y efectividad, el seleccionado "naranjita" ganó la corona

LOS CUYANOS ACECHARON POR MOMENTOS. Tucumán no siempre tuvo facilidad para imponer la estrategia inteligente que delineó el trío técnico; también sufrió por la garra, más que por el juego del rival. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARAOZ (enviado especial)
LOS CUYANOS ACECHARON POR MOMENTOS. Tucumán no siempre tuvo facilidad para imponer la estrategia inteligente que delineó el trío técnico; también sufrió por la garra, más que por el juego del rival. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARAOZ (enviado especial)
Por Manuel Cardozo 14 Abril 2013
Las finales hay que jugarlas con inteligencia y teniendo en cuenta todos los detalles finos del rival. Es mejor ganarlas que jugar lindo. De lo contrario, llegar a la definición y no triunfar por la ausencia de un planteo inteligente, será una anécdota que quedará en la estadística pero no en la historia, reflejada en títulos. Es lo que entendió como equipo la selección M18 de Tucumán y lo volcó en la cancha. Claridad naranja y a cobrar el premio mayor que llegó tras el 23-10 ante Cuyo.
Desde el inicio fue un equipo sobrio, pensante, estratégico y, por sobre todo, concentrado a la hora de definir un resultado.  Sin dudas que el arma clave fue la actitud, la marca y, como buen torero, con concentración, dio la estocada final.
Esperó al rival que con entusiasmo, complicó en varios pasajes del partido, pero también se daba cuenta que las limitaciones no iban a ser superadas tan solo con ganas. En el segundo tiempo había que liquidar el pleito y asegurar la corona, por eso de entrada nomás fue práctico, marcó puntos y sacó diferencias inalcanzables para los cuyanos.
Los minutos que quedaban eran pocos y en algún momento parecían estar de más, porque los de Cuyo no lastimaban y el peligro que llevaban era sin convicción, desordenado y con imprecisiones.
El pitazo final llegó. El festejo, iluminado por el naranja de las camisetas tucumanas, no se hizo esperar. Desde luego: Tucumán M18 había hecho todo lo necesario para ser campeón. En la reflexión, seguro queda remarcado el esfuerzo de todo un grupo (entrenadores, colaboradores y jugadores) porque, como lo dijo uno de los técnicos, Patricio Argüello, los buenos equipos ganan partidos; y los grandes, campeonatos.
Lo que hace pensar que en el partido final la estrategia predominó sobre el juego.

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