26 Septiembre 2012 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Una familia que vive en el country Praderas, de la localidad bonaerense de Luján, fue víctima de un asalto en su propia casa. Cinco delincuentes los redujeron, se llevaron dinero, alhajas, artículos electrónicos y hasta tuvieron tiempo de desayunar yogur con galletitas frente a ellos.
Alberto Bollini tiene 57 años y es comerciante de alimentos. A las 5.30 de ayer, salió su casa del lote 199 del mencionado barrio privado para ir a trabajar. Pero cinco individuos, que ya habían burlado la guardia privada y habían ingresado traspasando el alambre perimetral, lo encañonaron y lo obligaron a volver a entrar a su casa.
Según le contó Bollini a la Policía, los ladrones tenían sus rostros semicubiertos y todos estaban armados. Cuando ingresaron a la vivienda, despertaron y redujeron a la esposa del comerciante y a los tres hijos del matrimonio.
Transcurrió una hora hasta que los asaltantes se fueron de la vivienda. Antes revisaron cada uno de los ambientes en busca de dinero, joyas y otros objetos de valor. Las víctimas también relataron que, si bien en todo momento fueron amenazadas con armas, los delincuentes no fueron violentos, ni lastimaron a nadie.
Bollini les entregó $ 4.000, un reloj valioso, dos notebooks y teléfonos celulares. Pero, no conformes con el botín, se tomaron el tiempo para sentarse a desayunar delante de la familia. "Comieron yogures y galletitas e incluso se llevaron algunos alimentos", dijo un jefe policial.
Otro de los investigadores confirmó que hallaron potes vacíos de yogur en el lugar donde los delincuentes rompieron el alambrado y por el cual se dieron a la fuga.
Ni bien se fueron, la familia alertó a la guardia del country y a la policía. "Es una barrio con buenas medidas de seguridad, alarmas perimetrales, cámaras y patrullajes internos, pero los vigiladores dijeron que no detectaron nada", reveló la Policía. (Télam)
Según le contó Bollini a la Policía, los ladrones tenían sus rostros semicubiertos y todos estaban armados. Cuando ingresaron a la vivienda, despertaron y redujeron a la esposa del comerciante y a los tres hijos del matrimonio.
Transcurrió una hora hasta que los asaltantes se fueron de la vivienda. Antes revisaron cada uno de los ambientes en busca de dinero, joyas y otros objetos de valor. Las víctimas también relataron que, si bien en todo momento fueron amenazadas con armas, los delincuentes no fueron violentos, ni lastimaron a nadie.
Bollini les entregó $ 4.000, un reloj valioso, dos notebooks y teléfonos celulares. Pero, no conformes con el botín, se tomaron el tiempo para sentarse a desayunar delante de la familia. "Comieron yogures y galletitas e incluso se llevaron algunos alimentos", dijo un jefe policial.
Otro de los investigadores confirmó que hallaron potes vacíos de yogur en el lugar donde los delincuentes rompieron el alambrado y por el cual se dieron a la fuga.
Ni bien se fueron, la familia alertó a la guardia del country y a la policía. "Es una barrio con buenas medidas de seguridad, alarmas perimetrales, cámaras y patrullajes internos, pero los vigiladores dijeron que no detectaron nada", reveló la Policía. (Télam)







