23 Septiembre 2012 Seguir en 
Sobre si pagar por seguridad es igual a estar totalmente tranquilos... a la vista de los hechos delictivos que ocurren en los countries, por supuesto que no se puede decir que se pueda estar totalmente tranquilos. Creo que contratar seguridad privada disminuye la sensación de inseguridad y probablemente disminuya la probabilidad de ser víctima de un delito en la vivienda, pero está claro que no ofrece ninguna garantía. Creo que las representaciones sobre la seguridad privada, y específicamente sobre su eficacia, se van modificando según estas experiencias concretas que confirman que no representa una garantía contra la delincuencia; pero frente a la desconfianza en la capacidad de la policía de prevenir los delitos, la seguridad privada será una alternativa buscada por las personas que tengan la capacidad económica de hacerlo. Esto es algo que tiende a reforzar las desigualdades entre las zonas y entre los hogares, dado que representa una mayor desigualdad en el disfrute de algo que se considera un bien y también un derecho humano: la seguridad personal. Concretamente, provoca una mayor desigualdad en torno a la capacidad de disminuir la probablidad de ser víctima de un delito en las diferentes zonas y hogares de la ciudad. La mayor vigilancia en la zonas de mejor nivel socioeconómico en alguna medida provocará el desplazamiento de la delincuencia a zonas menos protegidas. Aunque, como se ha visto, no representa una garantía.
El problema del crecimiento de la seguridad privada frente a la incapacidad de la policía de prevenir el delito tiene un costado más inquietante. La seguridad privada es un negocio en crecimiento que mueve mucho dinero y hay que admitir que su negocio se monta precisamente sobre la inseguridad de los habitantes. De parte de esta industria (en tanto industria que espera su ganancia) no hay un interés genuino por la seguridad de las personas. Tampoco les puede interesar que la policía (del estado) muestre mayor capacidad de prevención de los delitos, dado que la seguridad privada también se monta sobre la ineficacia demostrada por la policía. La propia policía hace negocio con una forma de seguridad privada - los "servicios adicionales"- y, por lógica, con este sistema la propia policía (o digamos una parte de ella) no puede estar demasiado interesada en mostrar mayor eficiencia que las formas de vigilancia pagadas por los ciudadanos. Y así de pronto nos encontramos con que los intereses de diversos sectores con frecuencia van a contramano de las necesidades genuinas de las personas concretas.
El problema del crecimiento de la seguridad privada frente a la incapacidad de la policía de prevenir el delito tiene un costado más inquietante. La seguridad privada es un negocio en crecimiento que mueve mucho dinero y hay que admitir que su negocio se monta precisamente sobre la inseguridad de los habitantes. De parte de esta industria (en tanto industria que espera su ganancia) no hay un interés genuino por la seguridad de las personas. Tampoco les puede interesar que la policía (del estado) muestre mayor capacidad de prevención de los delitos, dado que la seguridad privada también se monta sobre la ineficacia demostrada por la policía. La propia policía hace negocio con una forma de seguridad privada - los "servicios adicionales"- y, por lógica, con este sistema la propia policía (o digamos una parte de ella) no puede estar demasiado interesada en mostrar mayor eficiencia que las formas de vigilancia pagadas por los ciudadanos. Y así de pronto nos encontramos con que los intereses de diversos sectores con frecuencia van a contramano de las necesidades genuinas de las personas concretas.
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