16 Julio 2012 Seguir en 
"Los hombres, por más que nos esforzamos, vivimos perdidos en el paraíso; en el que uno lucha para encontrarse con las cosas armoniosas e importantes de la vida. A veces lo logramos, a veces no. Pero el esfuerzo vale la pena". (Osvaldo Fasolo)
Para sus amigos, Osvaldo Fasolo no contaba años. Contaba que había disfrutado una muy linda vida, condimentada con letras, críticas cinematográficas, radio y teatro. Contaba que desde siempre transitó por la cornisa como una especie de rebelde, con carácter amable y con palabras salpicadas por un tinte de humor e ironía. Contaba que comenzó escribiendo cartas a sus más íntimos y que no le importaba no tener escritorio dónde escribir; lo hacía donde podía.
Fasolo fue escritor, periodista, crítico de espectáculos, locutor y creativo. Se despidió de sus amigos ayer, a la tarde, luego de soportar esa larga enfermedad que no fue capaz de acallar sus tertulias ni las largas charlas con innumerables amigos. Sus restos no fueron velados; serán trasladados hoy a las 15, desde avenida Colón 750 al Cementerio del Norte.
Hombre de palabra
Su prédica a favor de la cultura comenzó públicamente desde la década del 70, cuando en el mítico bar "El buen gusto" se reunía con los poetas Francisco "Pancho" Galíndez, Juan José Hernández, Néstor Rodolfo Silva y Mario Casacci, entre otros intelectuales tucumanos.
"Escribir, para mí al menos, es como estar agarrado con las uñas al borde peligroso de un abismo: el propio, que es el más temible", comentó Fasolo en una entrevista para LA GACETA. Allí anunciaba la presentación de su libro "El ángel", en octubre de 1994. Otras de sus obras fueron "Iván, el yugoslavo", "El hombre que yo inventé" o "Ajuste de cuentos". Sus libros son utilizados como material de estudio por alumnos secundarios y universitarios. Además, fue colaborador de LA GACETA Literaria, de El Litoral, de La Nación, y fue crítico de espectáculos del ex vespertino Noticias (Tucumán).
En 2010 lo habían nombrado Legislador de las Artes, durante el Encuentro Internacional de Escritores Letrarte. Mientras que en 2011 se lo distinguió con el Broche Institucional del Museo de la Casa Histórica de la Independencia. Y en un acto que congregó a escritores, profesionales y entusiastas de la cultura local, la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNT rebautizó a la sala SUM del Centro Cultural Virla con su nombre. Fue en agosto del año pasado.
"Perdidos en el Paraíso" fue el último programa que condujo en Radio Universidad (antes le había puesto su impronta a "Las cosas que hacemos" y "Cultura Mayor").
Para sus amigos, Osvaldo Fasolo no contaba años. Contaba que había disfrutado una muy linda vida, condimentada con letras, críticas cinematográficas, radio y teatro. Contaba que desde siempre transitó por la cornisa como una especie de rebelde, con carácter amable y con palabras salpicadas por un tinte de humor e ironía. Contaba que comenzó escribiendo cartas a sus más íntimos y que no le importaba no tener escritorio dónde escribir; lo hacía donde podía.
Fasolo fue escritor, periodista, crítico de espectáculos, locutor y creativo. Se despidió de sus amigos ayer, a la tarde, luego de soportar esa larga enfermedad que no fue capaz de acallar sus tertulias ni las largas charlas con innumerables amigos. Sus restos no fueron velados; serán trasladados hoy a las 15, desde avenida Colón 750 al Cementerio del Norte.
Hombre de palabra
Su prédica a favor de la cultura comenzó públicamente desde la década del 70, cuando en el mítico bar "El buen gusto" se reunía con los poetas Francisco "Pancho" Galíndez, Juan José Hernández, Néstor Rodolfo Silva y Mario Casacci, entre otros intelectuales tucumanos.
"Escribir, para mí al menos, es como estar agarrado con las uñas al borde peligroso de un abismo: el propio, que es el más temible", comentó Fasolo en una entrevista para LA GACETA. Allí anunciaba la presentación de su libro "El ángel", en octubre de 1994. Otras de sus obras fueron "Iván, el yugoslavo", "El hombre que yo inventé" o "Ajuste de cuentos". Sus libros son utilizados como material de estudio por alumnos secundarios y universitarios. Además, fue colaborador de LA GACETA Literaria, de El Litoral, de La Nación, y fue crítico de espectáculos del ex vespertino Noticias (Tucumán).
En 2010 lo habían nombrado Legislador de las Artes, durante el Encuentro Internacional de Escritores Letrarte. Mientras que en 2011 se lo distinguió con el Broche Institucional del Museo de la Casa Histórica de la Independencia. Y en un acto que congregó a escritores, profesionales y entusiastas de la cultura local, la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNT rebautizó a la sala SUM del Centro Cultural Virla con su nombre. Fue en agosto del año pasado.
"Perdidos en el Paraíso" fue el último programa que condujo en Radio Universidad (antes le había puesto su impronta a "Las cosas que hacemos" y "Cultura Mayor").
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