Vecinos y carreros se aliaron para ensuciar una calle

En la Serafín López día a día crece un basural en un terreno baldío. Además, en algunas de las esquinas se acumulan residuos domiciliarios.

TODOS LOS DÍAS TIRAN DESPERDICIOS. La Municipalidad limpia la zona, pero enseguida vuelven a ensuciarla. LA GACETA / FOTO DE EZEQUIEL LAZARTE
TODOS LOS DÍAS TIRAN DESPERDICIOS. La Municipalidad limpia la zona, pero enseguida vuelven a ensuciarla. LA GACETA / FOTO DE EZEQUIEL LAZARTE
11 Febrero 2012
Quienes transitan por la avenida Juan Domingo Perón y no conocen bien El Colmenar seguramente no imaginan lo que ocurre a cinco cuadras hacia el este. Aunque son unos pocos centenares de metros, el fondo de la calle Serafín López parece estar muy lejos del centro de esa zona de Las Talitas. La basura se acumula en un descampado y los vecinos están hartos de ver cómo los carros cargados con residuos visitan la zona de día y de noche.

Vanesa Pereyra se detuvo en la esquina de Gobernador Gutiérrez y Serafín López para señalar los montículos de desperdicios que se acumulan junto al cordón de la vereda. "Los mismos vecinos son los que tiran todo en esta esquina. De vez en cuando vienen de la Municipalidad a levantar la suciedad, pero no es cosa de todos los días", explicó la vecina. Ella vive a unos 200 metros del baldío que eligieron los carreros de la zona como destino.

En esa calle confluyen dos problemas: en el sector que se encuentra más cerca de la avenida Perón la suciedad es generada por los mismos habitantes de la zona. En lugar de dejar las bolsas de basura en las puertas de sus casas para que las lleve el recolector, las arrojan en las esquinas, donde se acumulan. El otro es el basural clandestino que crece día a día por culpa del aporte de los carreros y de personas que se trasladan desde otros barrios a dejar desperdicios.

"Estas calles están todas en pendientes, así que cuando llueve fuerte la basura termina flotando. Es muy desagradable. Lo que hace falta son tareas de limpieza más frecuentes, que pavimenten las calles y que haya más controles para que la gente no tire desperdicios en cualquier lugar", propuso Vanesa.

A diario

Agustina Rodríguez caminaba con dos chicos de la mano luego de haber hecho las compras. Se dirigía hacia el este por la Serafín López. Ella vive a metros del enorme basural y contó que el paso de los carros es constante. "Desde hace tiempo vemos que cada día vienen más carreros a dejar basura en este terreno. Con el calor, el olor se hace insoportable y la zona se está convirtiendo en un foco infeccioso", protestó. Otro vecino, que pidió que no se publique su nombre, agregó que la zona es peligrosa y que muchas de las personas que arrojan basura en el baldío viven en los alrededores: recogen los residuos, los clasifican, separan lo que les puede servir y tiran en el predio aquello que carece de valor para ellos.

Ayer, LA GACETA intentó comunicarse en varias oportunidades con los responsables del municipio pero no respondieron los llamados.

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