La creación por decreto presidencial de un instituto nacional dedicado a reivindicar a una serie específica de figuras crea, a la vez, un panteón de próceres olvidados, tres de los cuales tocan directamente a los tucumanos: Alberdi, Avellaneda y Roca. La iniciativa recibe adhesiones, pero los cuestionamientos son mayoría y advierten sobre la reescritura del pasado.