Se unieron para transformar un viejo muro en una obra de arte

En conjunto, los vecinos de Tiburcio Padilla al 100 realizan el trabajo.

21 Jul 2008
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TODOS JUNTOS. Los vecinos están orgullosos por el trabajo que hicieron. LA GACETA / ANTONIO FERRONI

El sentido de pertenencia a su barrio de un vecino lo definen sus acciones. Al menos así lo entienden quienes viven en el pasaje Tiburcio Padilla al 100. Por ello, el inmenso mural que en junio decidieron hacer para embellecer el paredón en el que termina esa calle está casi terminado.
La inquietud artística de los habitantes de esa cuadra del barrio Sur se está plasmando sobre el muro viejo y en mal estado con retazos pequeños, de formas geométricas anárquicas y multicolores, de azulejos, de cerámicos y de baquelitas. Todos esos pequeños trozos le están dando forma al diseño elaborado por la artista plástica y arquitecta porteña Florencia Delucchi.
"El mural intenta reflejar la evolución de Tucumán. Desde su origen hasta nuestros días. Como no soy de esta provincia debí investigar y consultar su rica historia, su geografía, sus costumbres y singularidades. Todo ello está reflejado de alguna manera en los indígenas, las carretas, el paisaje, la Casa Histórica, el trapiche del Obispo Columbres -precursor de la industria azucarera, el modernismo y la realidad actual", explicó Delucchi.
Sol Ramos y Luciana Toro, también porteñas y coautoras del trazado de Delucchi, explicaron: "el proyecto se ejecuta con una técnica que empleaba el maestro del modernismo, Antonio Gaudí".
"Nuestro propósito no sólo está relacionado con mejorar la imagen de este pasaje. Esta calle es como un símbolo de pertenencia de la ascendencia y descendencia de al menos tres generaciones de una gran mayoría de familias que viven en él", destacó Sarita Elgart, vecina del pasaje.
Ana María Garzi, amiga de la señora Elgart, vivió su niñez en ese pasaje. "Acá era todo arena y solíamos jugar todos los chicos de la cuadra", evocó. "Lo más llamativo de este proyecto es que acá todos somos iguales cuando nos ensuciamos las manos pegando los trozos de azulejos", añadió.
"Ya comenzamos a plantar árboles y la rotonda también mejorará su aspecto. Todos los frentes de las casas serán pintados en otra acción comunitaria y con colaboración empresarial. En cuanto al mural, por su contenido y estilo no sólo será un orgullo para esta vecindad, sino también una atracción turística", se explayó Sarita Elgart.
Alli están todos entusiasmados y con las manos saturadas de pegamento. No importan las edades ni las profesiones. Están Liliana Olmos, Claudia Zelarayán, Verónica Ygel y su esposo, Analía Penzotti, Mario Alderete, la señora de Brandán, las plásticas porteñas, Sarita y su marido. Todos pegan y pegan y pegan. Sólo son vecinos empeñados en transformar un pasaje al que están ligados por lazos de profunda pertenencia.

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