El hincha "santo" volvió a dar una muestra acabada de su pasión. A pesar que el partido se jugó a 1.200 kilómetros de distancia, vibró con el equipo. Una multitud vio el encuentro a través las pantallas que se ubicaron en el estadio.
Sería muy deseable que la práctica del rugby como deporte sea discontinuada hasta tanto sus jugadores cuenten con medios de protección adecuados para soportar los violentos impactos que reciben.