"Después de las vacaciones, vemos"

05 Ene 2013
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foro.enfemenino.com

No es raro que un amor que empezó a gestarse poco antes de las vacaciones sea interrumpido, con una especie de paréntesis, hasta que se reanude el ritmo normal del año.

¿Por qué? Algunos creen que salir de viaje mientras ese incipiente amor se queda o parte, atenta contra la libertad de experimentar y aprovechar las oportunidades que surjan en el camino, sin culpas ni restricciones. Otros sienten que con esta pausa se cubren de la posibilidad de ser engañados, o al menos de hacerse la periódica pregunta: "¿qué estará haciendo ahora?".

Pero muchas personas no necesitan un viaje para eludir la decisión de avanzar más en una relación. Son aquellos que, llegado el momento de las definiciones, se las ingenian -a menudo de manera inconciente- para encontrar un defecto, una incompatibilidad o un conflicto irresoluble: cualquier cosa puede ser una buena excusa para escaparle al compromiso.

Fobia al compromiso

Las conductas y actitudes que revelan temor, rechazo y evitación ante la cercanía de un compromiso a nivel afectivo-romántico, pueden llegar al extremo de convertirse en una verdadera fobia. 

Este fenómeno constituye uno de los rasgos del mundo postmoderno, caracterizado por el relativismo, donde las nuevas generaciones miran con desconfianza aquellos valores que sus padres y abuelos estimaban. Valores que entran en conflicto con la libertad personal, la cual se custodia celosamente. 

Es curioso, pero no son pocos los que rondan los 40 y tienen la sensación -en un punto, algo distorsionada- de que "todavía hay mucho tiempo por delante". Asimismo, se resisten a emular al alto porcentaje de "modelos comprometidos", que muestran un evidente nivel de insatisfacción, y se han convertido en resignadas parejas utilitarias.

Intimidad y amenaza

Desde un punto de vista más subjetivo, debajo de la fobia al compromiso subyace un intenso temor a dejar entrar a otro al propio mundo interno: la intimidad es percibida, inconcientemente, como una amenaza a la propia seguridad. En estos casos es común encontrar una historia infantil de carencias afectivas que han llevado a la persona a desarrollar conductas de aislamiento y a establecer distancias emocionales respecto de los otros.

Percibir la intimidad como una amenaza tiene sus derivaciones en el plano sexual. Es por eso que hay personas que, aunque tengan pareja o una vida erótica activa, parecen no entregarse nunca del todo. Como si siempre se reservaran algo de sí mismos que consideran demasiado peligroso compartir.

Por último, el "fóbico al compromiso" suele estar habitado por la creencia irracional de que sólo valdrá la pena comprometerse con aquella persona que lo complemente de tal manera que conformen juntos una "pareja perfecta". Se trata de una visión infantil del amor, que se refuerza con la permanente sensación de que "existe algo mejor para mí allá afuera".

Así, el fóbico se priva de la riqueza que brinda una relación verdadera con otro de carne y hueso, donde una vez pasada la idealización propia del enamoramiento, se advierte que no es perfecta, pero sí perfectible a partir de una construcción conjunta de todos los días.

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Psicóloga, sexóloga clínica y colaboradora de LA GACETA desde hace más de 10 años.